< REGRESAR AL ARTICULO
La Jornada
Imprimir
No hay ayuda secreta de EE.UU. a Nicaragua, afirma Callahan 
Habla de transparencia, todo lo que hacen y no arriesgarían actividades diplomáticas
POR RAÚL ARÉVALO ALEMÁN
ACTUALIZADO 16 DE OCTUBRE DE 2008

En una parte de su discurso ante la Cámara nicaragüense americana, el embajador de EE.UU. en Nicaragua Robert J. Callahan, habló de  las preocupaciones que ha expresado en comparecencias públicas el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, en torno a una supuesta conspiración estadounidense para desestabilizar al gobierno de Ortega a través de ayudas a diversas instituciones. Como se sabe el Presidente nicaragüense en el discurso del pasado 19 de julio en la plaza Juan Pablo Segundo siempre ha tenido suspicacias sobre la presencia norteamericana en el país y el apoyo a partidos políticos nicaragüenses.

Ortega Saavedra en algunas intervenciones políticas, cuando inauguró el muelle “Salvador Allende” en Managua, hizo referencia al golpe de estado que derrocó al Presidente socialista Allende el 11 de Septiembre de 1973,  luego de haber accedido al poder por elecciones generales.

En torno a las inquietudes comparativas del mandatario nicaragüense Callahan dijo  que nada es secreto. Textualmente expresó: “Es una forma sinuosa de decir que entendemos el porqué algunos nicaragüenses, ciertamente no todos, quizás ni siquiera una mayoría, ven nuestra presencia aquí con cierta desconfianza. Sabiendo eso, tendríamos que ser ingenuos, obtusos, casi insensatos si intentáramos empezar a hacer algo que arriesgase nuestras actividades diplomáticas en Nicaragua. Ni lo hacemos ni lo haremos.

Cuando organizamos una capacitación sobre las formas modernas de hacer campañas políticas transparentes, por ejemplo, invitamos a cada partido, frente, movimiento y alianza a que participen. Cada cual puede decidir si quiere venir o no, pero es su decisión, no la nuestra. Les damos la bienvenida a todos.

Quiero declarar públicamente que todo lo que hacemos aquí, cada programa en apoyo del desarrollo, democracia, salud y educación, cada intercambio de estudiantes, soldados o artistas, cada donación a la policía o a las fuerzas armadas--todo, cada cosa--lo hacemos de manera pública y transparente.

Así que cuando ustedes escuchan acusaciones de que los Estados Unidos está secretamente tratando de socavar la democracia en Nicaragua, o que está furtivamente involucrándose en políticas partidarias, por favor recuerden lo que acabo de decir: todo lo que hacemos, lo hacemos abiertamente.

Entonces, ¿qué es lo que hacemos? Como he dicho muchas veces, nuestra intención aquí es apoyar a aquellos nicaragüenses que quieran fortalecer su democracia y desarrollar su economía. Antes de mencionar algunas de las formas en que estamos apoyando a los nicaragüenses hacia esos fines, pensaba tomarme un momento para describirles lo que entendemos por democracia y como pensamos que un país puede crear prosperidad de la mejor manera.

Utiliza frases de “educado y franco”

En otra parte de su intervención ante la cámara nicaragüense americana, Amcham, dijo el embajador Robert J. Callahan lo siguiente:

Les voy a hablar de manera educada pero franca para evitar metáforas confusas y referencias vagas. Yo pienso que los amigos pueden hablarse así, y por supuesto considero que este grupo y el pueblo nicaragüense son mis amigos. Las relaciones, de cualquier tipo imaginable, entre mi país y el de ustedes existen desde hace 150 años. Eso es mucha historia. Y es ahí donde voy a empezar.

Hace un mes, el 14 de septiembre, los nicaragüenses celebraron un feriado para conmemorar la derrota de las tropas de William Walker en San Jacinto. Creo que muchos estadounidenses hoy en día se unirían a ustedes en esta celebración, y sospecho que muchos en 1856 también hubiesen estado contentos con el resultado de la batalla. El filibustero Walker era un hombre siniestro – un intolerante que se pavoneaba medio loco de ambición y poder. No era la persona ideal para presentarles los Estados Unidos a los nicaragüenses.

Han ocurrido muchas otras intervenciones estadounidenses desde entonces. Muchos nicaragüenses me han dicho que los Estados Unidos ha invadido Nicaragua cinco veces. Otros nicaragüenses han contestado que los nicaragüenses mismos, o al menos una facción o la otra, pidieron la ayuda de los Estados Unidos para resolver las rivalidades partidarias que habían hundido al país en el caos y la inminente anarquía y que los Estados Unidos había enviado a los Marines.

Aun cuando los estadounidenses no hemos estado presentes en uniformes, muchos nicaragüenses argumentan que siempre hemos logrado ejercer control político y económico a través de políticos maleables y los grandes negocios. Una serie de gobiernos estadounidenses perdonó abusos personales de todo tipo, me dicen, ignoró la terrible pobreza y alentó la perpetuación de una sociedad semi-feudal. Otros contestan que, a pesar de algunos excesos, los Estados Unidos ayudó a traer orden social y progreso material a Nicaragua, permitiéndole a este país a convertirse en la economía más vibrante de Centroamérica a mediados del siglo pasado.

Yo se lo dejo a los historiadores, nicaragüenses y extranjeros, para que debatan esos temas. Sin embargo, diré que sin importar el motivo, sin importar la intención, sin importar las consideraciones geopolíticas del momento, los Estados Unidos cometió muchos errores aquí, algunos de gestión, otros por omisión. Y más de algunos nicaragüenses, dentro y fuera del gobierno, también los cometieron.

www.lajornadanet.com
© 2008 La Jornada. La Jornada es una marca registrada. Copyright. All Rights Reserved.