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ACTUALIZADO: 22 DE OCTUBRE DE 2007

Las minas y minerales en Nicaragua

 
 
Es importante destacar que la exploración racional de las riquezas naturales del Estado son de utilidad pública
Por Luis Manuel Canales Pérez, Abogado

La república de Nicaragua posee un sin numero de recursos naturales que a lo largo de nuestra historia han sido motivo de distintos conflictos. Sin embargo, todos los recursos minerales que posee el suelo y el subsuelo del país (independientemente si la propiedad es pública o privada) pertenecen al Estado de Nicaragua, quien ejerce sobre los mismos un dominio absoluto, inalienable e imprescriptible.

La Ley 316 “Ley General Sobre Explotación de Nuestras Riquezas Naturales” (publicada en La Gaceta, no. 83 del 17 de abril de 1958) y la Ley 387 “Ley Especial Sobre Exploración y Explotación de Minas” (publicada en La Gaceta, no. 151 del 13 de agosto de 2001) fueron creadas para defender la soberanía que ejerce el Estado en las minas y minerales que se encuentren dentro de la República.

El Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC) es el órgano encargado para regular la exploración y explotación de las minas y minerales del país. En tal sentido, cualquier persona (natural o jurídica) interesada en la exploración y exploración de minas y minerales del suelo y subsuelo dentro del país, deberá presentar una solicitud de “Concesión Minera” ante la Dirección General de Recursos Naturales del MIFIC, mismas (concesiones) que serán registradas en la Administración Nacional de Recursos Geológicos (AdGeo) de dicho Ministerio; quien además, es la encargada de la inspección, vigilancia y fiscalización de las operaciones relacionadas con el aprovechamiento racional de los yacimientos minerales del Estado.

El MIFIC por medio de un Acuerdo Ministerial otorgará la concesión minera en un plazo máximo de 120 días a partir de la recepción de la solicitud, para las áreas ubicadas en las Regiones Autónomas de la Costa Atlántica, y de 90 días para el resto del país.

Es importante destacar que la exploración racional de las riquezas naturales del Estado son de utilidad pública. Por lo que, dichas concesiones pueden ser solicitadas por cualquier inversionista nacional y/o extranjero, a quienes el Estado les garantiza igualdad de derechos y obligaciones. Además, siendo que dichos recursos le pertenecen al Estado de Nicaragua, éste puede explotar dichos recursos por sí mismo, directa o indirectamente y también puede ejercer todas las actividades, trabajos y operaciones de exploración y explotación de dichas riquezas.

Una vez presentada la solicitud de exploración de las minas y minerales ante la correspondiente dependencia del MIFIC, éste realizará un estudio en el área a explorar con el sistema de coordenadas Universales Transversales Mercators (UTM) para poder delimitar el área en donde se encuentran dichos recursos. Estas áreas no podrán tener un área máxima de 50,000 hectáreas (las hectáreas son las medidas utilizadas para delimitar los recursos naturales que posee el país) y las concesiones otorgadas tendrán un período máximo de 25 años.

Las concesiones mineras se otorgarán al primer solicitante en tiempo de un lote minero sobre terreno libre (no cubierto por ninguna concesión) que presente tal solicitud. Esta concesión constituye un derecho real emanado de la referida concesión y oponible contra terceros, transferible y transmisible, susceptible de hipoteca y en general se podrá realizar todo acto o contrato sobre dicho terreno, excepto el de constitución de patrimonio familiar. Es decir, el concesionario posee durante el período de vigencia de dicha concesión (máximo 25 años) el derecho real de legítimo propietario del área delimitada con su parte integrante (yacimientos minerales dentro del perímetro) y sus partes accesorias (construcciones, instalaciones y demás objetos afectados permanentemente a su operación).

Pero hasta que el MIFIC otorgue dicha concesión y hasta que se obtenga el correspondiente permiso ambiental (MARENA), los concesionarios están debidamente habilitados para iniciar sus actividades mineras.

Sin embargo, considero importante destacar que la concesión de explotación confiere al concesionario (con carácter exclusivo) el derecho de extraer, aislar, almacenar, transportar, vender y exportar las riquezas naturales indicadas expresamente en la concesión y encontradas dentro del área previamente definida. Además, podrá emplear todos los medios técnicos o científicos, y realizar todos los actos, obras, operaciones y trabajos necesarios para desarrollar las actividades de explotación, así también para ejercer todos los derechos otorgadas por la concesión.

Nicaragua ha sido bendecida con un sin numero de minas y minerales valiosos que son y deberán seguir siendo, aprovechados por el Estado de Nicaragua. En tal sentido, considero que nuestros honorables Diputados de la Asamblea Nacional deben realizar más y mejores estudios jurídicos que permitan una exploración y explotación racional de nuestros recursos naturales, en aras de atraer inversionistas (nacionales y/o extranjeros) que incrementen la economía del país.
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