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actualizado 7 de octubre 2011
Neoliberalismo: ¿un modelo caduco? Parte I
Justamente vivimos una nueva ola democratizadora en el mundo
Por Ignacio Pareja Amador
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No es un cuestionamiento hecho para nada a la ligera, los estudiosos del tema aun no se ponen de acuerdo respecto al camino que las políticas en materia económica deben seguir, y menos bajo el cálculo presentado por Naciones Unidas, donde se muestra que la población mundial, a finales de Octubre llegará a los 7 mil millones de habitantes.

El punto clave del asunto radica en que el modelo económico de corte neoliberal en vez de procurar una estabilidad en la economía mundial, ha propiciado serios desequilibrios y divergencias, los cuales se muestran tanto en el nivel de desarrollo de los países como a nivel de la población.

Justamente vivimos una nueva ola democratizadora en el mundo, que se ha marcado por las revoluciones árabes, o por los disturbios en las naciones más desarrolladas como consecuencia de su descontento por este modelo económico que afila las desigualdades. En un momento histórico como el que vive la humanidad, en el que la población se ha vuelto la piedra angular desde donde deben partir tanto las decisiones políticas como la repartición de las ganancias económicas, hacer caso omiso a las peticiones y demandas de la población puede ser sinónimo de desequilibro, caos e incluso barbarie.

La demanda en turno, es en este sentido la modificación de un modelo económico que ha beneficiado más a unos cuantos (acaudalados) en vez de hacerlo a la población en general. Sin embargo, para poder establecer un correcto juicio que rebase una opinión basada en especulaciones es importante conocer, aunque sea de manera breve que se entiende por neoliberalismo y cuáles son los principales elementos que lo conforman.

Vale la pena aclarar que “En la terminología contemporánea, hay dos ‘liberalismos’ que, no obstante, su origen común, pueden representar dos posiciones antagónicas” (Montenegro 2001). El primero es el que se refiere a la filosofía política de la libertad, del avance intelectual y el rompimiento con las barreras que obstaculizan el conocimiento. El segundo es el liberalismo económico que nace con el capitalismo y se nutre del laissez faire, laissez passer del fisiócrata francés Gournay.

Hay que destacar en este sentido que las bases del neoliberalismo podemos encontrarlas en Adam Smith quien en su obra “la riqueza de las naciones” describe los tres mecanismos de regulación del sistema capitalista liberal. El primero de los mecanismos “[…] es el interés egoísta que, traducido en apetito de lucro, mueve a la iniciativa privada frente a la demanda de los artículos que la sociedad requiere para satisfacer sus necesidades”. De esta forma, es el interés egoísta el que motiva al individuo o a la iniciativa privada a producir satisfactores para las necesidades de la sociedad, cubriendo la demanda y cobrando un precio establecido por ello.

El segundo es la competencia. Se caracteriza por la participación de varias unidades económicas (empresas) en la producción de un bien en específico. Estas empresas compiten entre sí para abarcar la mayor parte de la demanda de la sociedad, de tal forma que se “esmeran” por producir bienes de mejor calidad, con procesos más baratos que les permitan reducir el precio del producto y atraer clientes.

El tercer mecanismo es la ley de la oferta y la demanda. Que se basa en la máxima de que “ninguna necesidad humana es absolutamente ilimitada” ya que la necesidad del consumidor deja de existir al momento en el que éste adquiere el producto satisfactor. Esta ley no sólo explica la manera en la que se rige la relación individuo-producción antes descrita, sino que explica la relación entre el capital y el trabajo y por último la relación entre la empresa y el individuo como trabajador.

Los postulados de Smith tuvieron cierta vigencia hasta que la gran depresión en EE.UU. (1929-30) destacó la necesidad entre los intelectuales de modificar el modelo imperante, hacia lo que se conoció como el modelo del Estado de bienestar, propuesto por John Maynard Keynes, quien veía al Estado como el garante de la estabilidad ya que éste puede ejercer cierta influencia sobre el consumo, a través de su sistema de impuestos y la fijación de la tasa de interés.

Para resolver los problemas de desempleo Keynes propuso que el Estado debía asumir la tarea de preservar los niveles de empleo y mantener salarios estables. Este se haría mediante un aumento de la inversión pública y sobre todo del uso de la política económica para hacer frente a las recesiones. El modelo keynesiano se aplicó durante la década de los cuarenta hasta los setenta en EE.UU. y en varios países del mundo como Reino Unido e incluso en Latinoamérica (con excepción de Chile). Su permanencia se vio afectada por la crisis económica de 1973, misma que fue inmune a la teoría keynesiana y que dio lugar al esquema económico que impera hoy en nuestros días, y que ante la coyuntura actual es necesario modificar: El modelo neoliberal…

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