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actualizado 28 de nov. 2012
Pedagogía popular y pedagogía demagógica
Cuando tú estés en le poder tienes el deber de tolerarme porque yo estoy en lo cierto
Por Centurión Walter José
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“La alfabetización no es un juego de palabras, sino la conciencia reflexiva
de la cultura, la reconstrucción critica del mundo humano, la apertura de nuevos caminos”… Paulo Freire “Pedagogía del Oprimido”

En Argentina y algunas partes de Latinoamérica la educación popular ha perdido su verdadera identidad quedándose bajo la infección de una “pedagogía demagógica” que intenta demostrar que gobiernos y sectores comprometidos con los intereses de los explotados, excluidos, desempleados, marginados etc., trabajan, educan y concientizan para la libertad.

Sin embargo, nada de eso sucede, la pedagogía demagógica, guía, conduce y forma en el espíritu del pueblo una conciencia de pasividad y acriticismo; lo masifica a una única “concepción de mundo”, porque ella no tolera la crítica, la critica a la cultura* que ella misma va construyendo en pos de sus beneficios egoísta.

Toda su filosofía educadora se puede encerrar en la máxima “Yo tengo la verdad, tú estas equivocado. Cuando tú estés en le poder tienes el deber de tolerarme porque yo estoy en lo cierto. Cuando yo tenga el poder es mi deber perseguirte porque tú estas equivocado” (Kilpatrik,1946)

La pedagogía demagógica es nada más que una manifestación sutil y perversa de un capitalismo emergente y seudonacionalista en las naciones periféricas de los centros capitalistas. Su imperativo categórico es la “invasión”, una invasión encubierta y dócil.

“Lo paradójico de esta “invasión” es, sin embargo, que no lo realiza la vieja élite dominadora reorganizada para tal efecto, sino que lo hacen los hombres que tomaron parte en la revolución, ‘Alojando’ al opresor, se resisten, como si fueran el opresor mismo, de las medidas básicas que debe tomar el poder revolucionario”(Paulo Freire,2002).

En su ligazón con la revolución, la pedagogía demagógica, impulsa –para perdurar en el tiempo- a través del asistencialismo, una revolución pasiva y privada. Es “una revolución en la cual en ‘con’ las masas es sustituido por el ‘sin’ ellas ya que son incorporadas al proceso a través de los mismos métodos y procedimientos utilizados para oprimirlas”(Paulo Freire,2002)

Sus patrocinadores (filósofos, intelectuales, pedagogos, políticos, sindicalistas) instalados en el poder, específicamente, en la esfera educativa, tienen como tarea aislar todo problema educativo de lo político, social, económico e ideológico del cual esta tan ligado la pedagogía popular. Siendo la pedagogía popular una cultura antiimperialista, democrática, critica y participativa; la pedagogía demagógica viene a ser la cultura capitalista de la hipocresía y de la infalibilidad.

En su libro “La Función Social, Cultural y Docente de la Escuela”, el profesor William Herad Kilpatrick(1871-1965) escribió: “(…)la educación en su pleno sentido, proporciona la libertad de pensar, la libertad de no seguir los caprichos de otros, de no pensar como le plazca a éste, sino que da la libertad para desear el mejor método inteligente, y para buscarlo, y, mejor aun para encontrarlo” cuando se trata de cuestionar la cultura, papel fundamental de la escuela bajo la óptica de la pedagogía popular.

En fin, siendo la pedagogía demagógica, una cultura de opresión y ataraxia, la pedagogía popular sabe “que cualquier práctica pedagógica genuina exige un compromiso con la transformación social en solidaridad con los grupos subordinados y marginados, lo que por necesidad implica una opción preferencial por el pobre y por la eliminación de las condiciones que permiten el sufrimiento humano”(Peter,Maclaren) ,o sea una cultura de la libertad y la justicia.

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