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actualizado 28 de Sept. 2012
100 años gloriosos
Benjamín Zeledón Rodríguez: 100 años se cumplen este 4 de octubre de su sacrificio patriótico y antiimperialista ejemplarísimo
Por Pablo Emilio Barreto Pérez
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*“No me hago ilusiones. Desde que empuñé el fusil antes y al rechazar las humillantes ofertas de oro y de honores que se me hicieron, firmé mi sentencia de muerte, pero si tal cosa sucede moriré tranquilo, porque cada gota de mi sangre derramada en defensa de mi Patria y de su libertad, dará vida a cien nicaragüenses que, como yo, protestan a balazos del atropello y la traición de que es actualmente víctima nuestra hermosa pero infortunada Nicaragua, que ha procreado un partido conservador compuesto de traidores”, escribió Benjamín Zeledón Rodríguez un día antes de que lo asesinaran los agresores yanquis genocidas y los traidores conservadores, aquel cuatro de octubre de 1912.

*“Si muero, moriré en mi lugar por mi Patria, por su honor y su Soberanía mancillada…”

*Última carta de Benjamín Zeledón, dirigida a su esposa Ester el tres de octubre de 1912.

*Los agresores e invasores militares imperialistas y los traidores conservadores, lo asesinaron el cuatro de octubre de 1912, un día después de su última carta, el propio día de su cumpleaños.

“Masaya, Nicaragua, 3 de octubre de 1912.

“Para mi linda Estercita:

“El destino parece haber pactado con Chamorro y demás traidores para arrastrarme a un seguro y cruel fin con los valientes que me quedan. Carecemos de todo: víveres, armas y municiones, rodeados de bocas de fuego como estamos y miles de hombres al asalto, sería locura esperar otra cosa que la muerte, porque yo y los patriotas que me siguen de corazón, no entendemos de pactos y menos aún, de rendiciones, puesto que defendemos la dignidad y la soberanía de Nicaragua: somos la República y su libertad que hasta el último m omento de nuestras vidas mantenemos.

“Chamorro acaba de mandarme a tu papá para convencerme de que estoy perdido y de que mi única salvación está en que yo claudique, rindiéndome. Que Chamorro lo haya hecho se comprende porque me cree como él, y claro está, si él se viera en mi caso se correría como se ha corrido otras veces y vería que se le pagara en dinero y en honores lo que es incapaz de conquistar de otro modo.

“Tu papá agotó los razonamientos que su cariño y su talento le sugirieron. Me habló del deber que tengo de conservar mi vida para proteger la tuya y la de nuestros hijitos, esos pedazos de mi corazón para quienes quiero legar una Nicaragua libre y soberana; pero no pudimos entendernos porque mientras él pensaba en la familia yo pensaba en la Patria, es decir la Madre de todos los nicaragüenses. Y como él insistiera, le dije al despedirnos que desde que lancé el grito de rebelión contra los invasores y contra quienes los trajeron, no pensé más en mi familia, sólo pensé en mi causa y mi bandera, porque es deber de todos luchar hasta la muerte por la libertad y la soberanía del país.

“Para los que tenemos la dicha de sentir arder en nuestros pechos la llama del verdadero patriotismo; para quienes sabemos que “quien sabe morir, sabe ser libre”, y aunque veo por los preparativos que se hacen que yo y mis bravos valientes vamos derecho a la muerte, porque todos hemos jurado no rendirnos. No dejo de pensar en ti, mi noble y abnegada compañera, que con valor espartano me dejastes empuñar nuestra bandera de libres y patriotas, porque tú también has sentido el ultraje del invasor y la infamia y traición de quienes lo trajeron para eterno baldón suyo y vergüenza de los nicaragüenses.

“No me hago ilusiones. Desde que empuñé el fusil antes y al rechazar las humillantes ofertas de oro y de honores que se me hicieron, firmé mi sentencia de muerte, pero si tal cosa sucede moriré tranquilo, porque cada gota de mi sangre derramada en defensa de mi Patria y de su libertad, dará vida a cien nicaragüenses que como yo, protestan a balazos del atropello y la traición de que es actualmente víctima nuestra hermosa pero infortunada Nicaragua, que ha procreado un partido conservador compuesto de traidores.

“Si el invasor a quien quiero arrojar del país me vence en la lucha decisiva que se aproxima y milagrosamente quedo con vida, te prometo que nos marcharemos fuera, porque jamás podría tolerar ni menos acostumbrarme a la humillación y la vergüenza de un interventor. Si muero… moriré en mi lugar por mi Patria, por su honor, por su Soberanía mancillada y por el noble Partido Liberal en cuyas doctrinas me nutrí, por cuyos ideales he luchado siempre y en quien tengo la fe más ciega que al caer yo, él te escudará y a los pedazos de mil alma, que les dejo encomendados, seguro de que a ti te ayudarán y a mis angelitos los educarán en mis ideas para que a su tiempo continúen la obra que sólo dejaré iniciada.

“Y digo que tengo fe ciegas en el Partido Liberal porque en él he militado siempre, porque por él he luchado con la palabra, con la pluma y con las armas, sacrificándole mis mejores esfuerzos y aún mi vida y por último, porque tengo orgullo en decir que sus hombres más prominentes han sido siempre mis amigos más sinceros y leales en quienes confío que hagan por ti y nuestros hijos lo que yo haría por los suyos en caso semejante y no hay arma en el mundo que pueda con un ideal.

“Repito: Si vivo, nos iremos de Nicaragua, mientras flamea en ella el pabellón extranjero. Si muero… no llores, no te aflijas, porque en espíritu te acompañaré siempre y porque mis buenos y leales amigos, en lo particular y mi obra quedan allí para ayudarlos y protegerlos. Si en estos momentos no tuviera esa consoladora confianza moriría desesperado, porque si la Patria tiene derecho a la vida, mi esposa y mis hijos tienen pleno derecho a la protección de ella.

“Y como, rechazada la oferta de Chamorro no queda otro camino que arreglar el asunto por medio de las armas, dejo al destino la terminación de esta que escribo con el alma mandándote con ella, para ti y nuestros angelitos, todo el amor de que es capaz quien por amor a la Patria está dispuesto a sacrificarse y a sacrificarte a ti y a nuestros hijos.

Benjamín Francisco Zeledón Rodríguez”. Repito: Esta carta-testamento la escribió Benjamín Zeledón Rodríguez un día antes de que fuesen asesinados vilmente casi mil hombres artesanos, campesinos y obreros de Masaya, por los invasores militares yanquis genocidas y los traidores y vendidos conservadores, quienes además de matar al jefe de los valientes y ejemplarísimos patriotas nicaragüenses, mostraron posteriormente singular descaro al arrastrar y patear cadáveres de patriotas en las cercanías de Catarina y Niquinohomo, ubicados ambos al Sur de la Ciudad de Masaya, en la llamada “Meseta de los Pueblos Blancos”.

Los invasores militares asesinos yanquis y los conservadores traidores, genuinos vendepatrias desde siempre y por siempre, hasta prohibieron la organización y funcionamiento del Partido Liberal y de sus afiliados, porque encabezados por José Santos Zelaya López (jefe de la Revolución Liberal y presidente de Nicaragua de 1893 a 1909), Benjamín Zeledón Rodríguez y José Madriz, osaron enfrentar las políticas de geodominio, de “destino manifiesto” de “América para los americanos”-yanquis genocidas, de agresiones militares y de sabotaje a las políticas nacionales estatales en Nicaragua.

El gobierno imperialista de Estados Unidos y su canciller Knox (copropietario de minas de oro y otros metales en la Costa Atlántica de Nicaragua) se interpusieron, además, en la campaña de Unidad Centroamericana promovida por los liberales nicaragüenses, porque eso atentaba contra su geodominio, tal como ya lo había hecho manifiesto cuando Francisco Morazán era el presidente de la Federación de Estados centroamericanos, la cual concluyó en 1838. Morazán fue capturado y asesinado por los “angelitos democráticos” ticos.

Mediante el derrocamiento de Zelaya en 1909 por parte del gobierno yanqui y los traidores conservadores y la invasión y agresión militar yanqui genocida de 1912, el grupo de vendepatrias, encabezados por Adolfo Díaz Resinos, Emiliano Chamorro Vargas y Diego Manuel Chamorro, vendieron Nicaragua, entregaron el país a los yanquis, pues les entregaron a estos el Ferrocarril, los Puertos, las Aduanas, los bancos, endeudaron Nicaragua con préstamos onerosos y malvados, y finalmente reinstalaron a los conservadores en el poder político nacional, en la Presidencia.

Hubo algo más horrible para escarnio de la memoria gloriosa de Benjamín Zeledón Rodríguez, pues como es conocido históricamente, después, en mayo de 1927, con José María “Chema” Moncada Tapia, los liberales se vendieron, esta vez los liberales, al gobierno criminal de Estados Unidos, cuyo gobierno genocida mandó nuevamente tropas agresoras para proteger a los conservadores y terminó pactando con los liberales en el “Espino Negro” de Tipitapa. Liberales y conservadores entregaron sus armas, en Tipitapa, ante el interventor Stimpson, mientras las tropas militares yanquis se apoderaron nuevamente de Nicaragua, y hasta dirigieron personalmente las elecciones para convertir en “presidente” al traidor “Chema” Moncada Tapia.

El general Augusto C. Sandino, igual que Benjamín Zeledón Rodríguez, rechazó el “Pacto del Espino Negro”, en Tipitapa, y de inmediato inició la lucha militar guerrillera de Defensa de la Soberanía Nacional, para expulsar a los invasores yanquis del territorio nacional, y de paso, por supuesto, condenó a los traidores de la Patria, esta vez liberales.

Ese “Pacto del Espino Negro” de Tipitapa les sirvió a los invasores militares yanquis y sus compinches traidores liberales, para la fundación de la Guardia Nacional o ejército de intervención permanente, al cual le pusieron como jefe a Anastasio Somoza García, ladrón, falsificador de billetes en San Marcos, sujeto cínico y arrastrado al servicio completo del gobierno criminal de Estados Unidos.

El Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, fundado y dirigido por Sandino, derrotó política y militarmente a los invasores yanquis y sus seguidores traidores, y finalmente logró expulsar de Nicaragua a las tropas yanquis, en enero de 1933.

Sin embargo, los gringos invasores dejaron instalada, educada, financiada y operando a la Guardia Nacional o ejército interventor permanente, nombrado a Somoza García como su jefe, y de inmediato, el gobierno criminal yanqui, la Guardia Nacional y Somoza García, planearon cuidadosamente asesinar al General Sandino y a los integrantes revolucionarios del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, cuya existencia formal, histórica, revolucionaria, antiintervencionista, antiimperialista y antitraidores, se originó en el Cerro del Chipote, en Las Segovias, en el Norte de Nicaragua.

Supusieron Somoza García, su Guardia Nacional-dictadura somocista genocida y el gobierno criminal de Estados Unidos, que matando a Sandino y liquidando al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, quedarían eliminados los gérmenes de la Revolución Antiimperialista.

Empero, después apareció Rigoberto López Pérez con su revólver justiciero eliminando al tirano genocida, acabando con el mito del guardia invencible, y pavimentando el camino de ese modo para que Carlos Fonseca Amador, Santos López, Tomás Borge Martínez, Germán Pomares Ordóñez, Jorge Navarro, Francisco Buitrago, Faustino Ruiz y demás fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional (1961), Movimiento Político, Ideológico, Militar, Guerrillero, Clandestino, Ejército Revolucionario, cuyos integrantes, ya de varios miles en 1979, finalmente derrocaron, demolieron a la dictadura militar somocista genocida, y de ese modo se acabó el ejército interventor y quedaron también borrados los traidores conservadores y liberales que pidieron las intervenciones armadas del gobierno gringo en Nicaragua, y de paso asesinaron a los defensores de la Soberanía Nacional, a Benjamín Zeledón Rodríguez y al General Sandino.

Fue, entonces, la Revolución Popular Sandinista, el triunfo revolucionario del 19 de julio de 1979, el que vengó la sangre patriótica derramada al ser asesinados Benjamín Zeledón Rodríguez y todos los hombres que le acompañaban aquel cuatro de octubre de 1912, y la del General Sandino y los miembros del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, asesinados en 1934.
Managua, octubre del 2012.

Página Web o Blog: www.pabloemiliobarreto.tk. En él tengo ubicados casi 300 artículos, entre otros, sobre Benjamín Zeledón Rodríguez, Sandino, Rigoberto López, Batalla de San Jacinto, Independencia de Centroamérica, etc.

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