Arranca en Berlín polémico proyecto de reconocimiento facial

Berlín – Con el objetivo de contar con nuevos datos que sirvan para contrarrestrar posibles actos terroristas, Alemania puso hoy en marcha a modo de prueba un polémico proyecto piloto de reconocimiento facial automático en una estación de tren de Berlín que busca identificar a los viajeros mediante cámaras de vigilancia.

Responsables del Ministerio del Interior y de la Policía explicaron que con esta tecnología se pretende evitar la comisión de delitos, así como hacer frente a posibles riesgos que comprometan la seguridad de la población.

“Los lugares públicos deben ser seguros”, alegó el ministro del Interior, Thomas de Maizière, quien defendió la puesta en marcha de este programa automático de reconocimiento facial, cuya eficacia se probará durante seis meses con la ayuda de voluntarios.

“La videovigilancia asusta pero ayuda a la hora de esclarecer delitos”, añadió el político conservador sobre una tecnología que defensores de la protección de datos consideran ilegal.

Cerca de 300 personas se han apuntado voluntariamente para participar en los reconocimientos faciales. Tanto sus nombres como sus rostros serán almacenados y tres cámaras que graban la entrada, la salida y las escaleras mecánicas de la estación de tren de Südkreuz, en el sur de Berlín, facilitarán imágenes que serán cotejadas con los datos previamente archivados.

El presidente de la federación de abogados de Alemania, Ulrich Schellenberg, señaló que este sistema de identificación integral instalado en un lugar público atenta profundamente contra los derechos básicos de la ciudadanía.

“Con esta tecnología se puede aplicar un control social considerable sobre la gente. Esto conlleva un enorme riesgo de abuso”, recalcó por su parte la responsable de la protección de datos de Berlín, Maja Smoltczyk.

También el partido de la oposición La Izquierda criticó el proyecto piloto señalando que esta técnica se utiliza desde hace años en Londres y que no ha servido para dar mayor seguridad.

Alemania es un país en permanente alerta por amenaza terrorista, que extrema sus medidas de seguridad. En el último año, el país fue víctima de tres atentados islamistas, el más grave en diciembre en un mercado navideño de Berlín, donde un camión arrolló a varias personas, mató a 12 e hirió a medio centenar.