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actualizado 21 de marzo 2013
Hugo Chávez deja a Venezuela en un papel determinante en acuerdos globales sobre el cambio climático
Por Gustavo Carrasquel | ANCA24
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» Independientemente de la posición del Comandante Hugo Chávez, la muerte del presidente venezolano abre la puerta a un debate político sobre un tema crítico para Venezuela y la seguridad en el mundo: el cambio climático.

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El Programa de la Patria 2013-2019 deja muy claro su manifiesto, contenido en el Quinto Gran Objetivo Histórico: Salvar al planeta.

Deja el compromiso de los venezolanos frente al escenario mundial. El calentamiento global y el cambio climático. El consumo de agua en el mundo. La toma de mayor conciencia hacia el problema de las especies en peligro de extinción. El desarrollo de energías renovables y salvaguarda de los recursos naturales, son temas que están muy presentes en el futuro de Venezuela.

La Organización Internacional de Energía Atómica informa que no más de un tercio de las reservas probadas de combustibles fósiles en el mundo, pueden ser consumidas antes de 2050 si se quiere limitar el calentamiento a 2 º C.

Según explica Bill McKibben, director de la organización ecologista internacional 350.org, sí Venezuela fuera a explotar su petróleo crudo pesado y Canadá sus arenas bituminosas, esto significaría “game over” para el clima global, ya que ambas reservas llenarían el resto del “espacio atmosférico” o “presupuesto de carbono”.

El Presidente Chávez asumió una postura sobre el calentamiento global. Insistió en que el cambio climático no puede ser objeto de intereses y capitales egoístas.

La clave para resolver el problema climático exige a todos los países economías bajas en carbono.

En una negociación de las Naciones Unidas en Bonn, Alemania-2009, sin embargo, un funcionario venezolano dijo que “un cambio hacia una economía baja en carbono tendrá impactos negativos en países en desarrollo exportadores de petróleo, lo que sugiere que un tratado sobre el cambio climático robusto entraría en conflicto con el modelo de desarrollo de Venezuela”.

En las negociaciones sobre el clima, en las distintas Cumbres, Venezuela se ha aferrado al argumento basado en que los países en desarrollo tienen el derecho a emitir su cuota de carbono para asegurar su crecimiento.

Venezuela libera sólo un 0,56% del total mundial de emisiones de gases de efecto invernadero, pero produce un per cápita (en aproximadamente seis toneladas por persona), cifras muy superiores a las naciones más pobres del mundo.

Las emisiones actuales de Venezuela, sin embargo, palidecen en importancia comparado con lo que está en juego si se desarrollan completamente los planes de explotación de sus reservas de petróleo.

El Plan de desarrollo nacional de Venezuela (2013-19) incluye medidas para limitar las emisiones, que involucran a la industria del petróleo y crearía un movimiento mundial para enfrentar el cambio climático.

El gobierno venezolano ha invertido US $ 500 millones en parques eólicos y distribuido 155 millones de bombillas para impulsar el ahorro energético.

Sin embargo, los críticos sugieren que Venezuela tiene poco interés y compromiso en la lucha contra el cambio climático, y que los objetivos del plan es poco probable que puedan aplicarse.

Según ClimateScope, organización que clasifica a la capacidad de los países para atraer capital de fuentes de energía bajas en carbono y los esfuerzos por construir una “economía verde”, Venezuela se encuentra actualmente en el lugar 24 de 26 países.

En las negociaciones climáticas de la ONU, Venezuela es parte de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) con Ecuador, Bolivia, Cuba y Nicaragua, alianza alabada por grupos de ciudadanos de muchos países por luchar por la justicia climática.

Pero la principal tarea de los venezolanos comienza en casa. Es indispensable que el Estado venezolano asuma con responsabilidad en su agenda política el tema ambiental.

Disminuir y manejar adecuadamente sus desperdicios generados. Detener la proliferación de vertederos de basura. Construir infraestructura adecuada y desarrollar políticas de educación ambiental masificadas orientadas a la generación de desechos, la reutilización y el reciclaje, son eje fundamental.

Revisar su el parque automotor excesivo y deficiente en las principales ciudades y sustituir sistemas de transporte altamente contaminantes, marcarían la diferencia en políticas públicas orientadas hacia la disminución de emisiones de carbono

Venezuela podría considerar respaldar la iniciativa de Ecuador, quienes buscan proponer en la próxima reunión de la OPEP un impuesto por cada barril de petróleo exportado a los países ricos para ayudar a los países pobres a adaptarse al cambio climático.

De cara al futuro, Venezuela tiene una opción sobre el cambio climático. Se puede renombrar a sí misma como un actor proactivo en casa, trabajando hacia una economía baja en carbono, o unirse con los países ambiciosos en las negociaciones climáticas de la ONU.

Con las mayores reservas conocidas de petróleo, la posición de Venezuela en materia de cambio climático es fundamental. En el camino, queda por ver si será considerado como un aliado para lograr un tratado mundial ambicioso, vinculante y equitativo, o no asumir el papel que le corresponde como herencia de su gran líder.

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