Discurso de embajadora saliente de EE.UU. Phyllis M. Powers sorprende a empresarios
Al ver los logros del gobierno de Nicaragua, subraya el caso del “waiver”
Por Juan José Arévalo

El Presidente de Amcham Roberto Samson, entregando un reconocimiento a la saliente Embajadora de EE.UU. en Nicaragua, Phyllis M. Powers.

Foto Twitter de Amcham
Ayer la Embajadora saliente de los Estados Unidos en Nicaragua Phyllis M. Powers, habló frente a los empresarios de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham), y sorprendieron las palabras de esta diplomática, que será reemplazada por Laura Farnsworth Dogu próximamente.

“Cambios positivos han ocurrido en los últimos años en Nicaragua y muchos de esos eventos han tenido relación con empresas norteamericanas”, indicó la diplomática.

Powers no dudo en manifestar que uno de los logros de Nicaragua para este año fue el prescindir de la dispensa que mejor se conoce como “waiver”, para captar mayor inversión y más barata de Estados Unidos.

“Los felicito por los frutos de su esfuerzo, en agosto el secretario de Estado certificó que el gobierno de Nicaragua había resuelto exitosamente una cantidad de reclamos de propiedad. Quiero agradecer públicamente al presidente Daniel Ortega y al procurador Hernán Estrada por dar los pasos finales para resolver estos reclamos”, manifestó Powers.

A continuación el discurso completo de la Embajadora saliente norteamericana Phyllis M. Powers:

“Muchas gracias por invitarme a estar con ustedes el día de hoy. Hace tan solo un poco más de tres años, me presenté ante esta distinguida organización para pronunciar mi primer discurso como Embajadora de los Estados Unidos en la República de Nicaragua. Es un honor estar con ustedes de nuevo para hablar del tiempo que pasé en Nicaragua y compartir mis reflexiones finales sobre el futuro de este fascinante país mientras me preparo para partir.

Este es un momento agridulce para mí en lo personal. Espero con entusiasmo mi jubilación y finalmente poder establecerme en mi propio país. Pero a la vez, ello significa decir adiós. He pasado las últimas semanas despidiéndome de este bello país y su gente. Desde el día en que vine, los nicaragüenses me han hecho sentir bienvenida donde quiera que he ido. Desde el fondo de mi corazón, agradezco al pueblo de Nicaragua por su calidez, hospitalidad y amabilidad. Han hecho que no sea fácil decir adiós.

Aprovecharé esta oportunidad para reflexionar sobre los cambios positivos que han ocurrido en los últimos años. Muchos de los avances han involucrado a compañías estadounidenses, nicaragüenses, y de otros países, así que los felicito por los frutos de sus esfuerzos.

En agosto, el Secretario de Estado certificó que el Gobierno de Nicaragua había resuelto éxitosamente una cantidad de reclamos de propiedad pendientes introducidos por ciudadanos estadounidenses contra el Gobierno de Nicaragua, los conocidos como casos “waiver”. La resolución de esta serie de reclamos fue la culminación de un largo y extenuante camino en el cual participaron todos los gobiernos de Nicaragua desde 1990; de manera que éste es un logro digno de reconocimiento por parte de los nicaragüenses de diversas filiaciones políticas. Asimismo, deseo aprovechar esta oportunidad para agradecer públicamente al Presidente Ortega, al Procurador General, Hernán Estrada Santamaría, y su equipo de trabajo en la Procuraduría por dar los pasos finales para resolver estos reclamos. El Gobierno de Nicaragua ha cumplido con las condiciones establecidas en la legislación estadounidense; por lo tanto, como país de leyes y transparencia, los Estados Unidos, se complace en retirar el requisito de solicitar una dispensa o “waiver”. La resolución de estos casos desde los años ochenta cierran este capítulo y abren la puertas a más oportunidades de cooperación en otras áreas. Nuestra decisión no significa que todos los casos de expropiación de propiedad han sido resueltos, tampoco significa que se han superado preocupaciones importantes acerca de derechos de propiedad, aplicación de las leyes en materia de contratos y respeto al imperio de la ley. Los Estados Unidos continuarán trabajando con el Gobierno de Nicaragua y las organizaciones de la sociedad civil en estos temas de gran importancia.

A veces, las diferencias que existen entre nuestros países opacan las áreas de cooperación que existen entre Nicaragua y los Estados Unidos. Por ejemplo, me complace mencionar que hemos logrado apoyar a Nicaragua con éxito en el ámbito económico. Las exportaciones de Nicaragua hacia los Estados Unidos incrementaron en un 160 por ciento desde la entrada en vigencia del acuerdo comercial CAFTA, creando fuentes de empleos y oportunidades para el pueblo de Nicaragua. De manera similar, la reducción de las tarifas establecidas en el CAFTA ha bajado los costos a los consumidores nicaragüenses e incrementado la competitividad de las empresas nicaragüenses. Si bien se podrían obtener mucho más beneficios del CAFTA, como el aumento de la actividad comercial en Centroamérica y el aprovechamiento de los términos preferenciales para modernizar las operaciones en Nicaragua, el acuerdo ha sido exitoso para el pueblo nicaragüense. Así mismo, felicito al Gobierno de Nicaragua por sus avances en la generación de energía alternativa y por su participación en el programa de integración eléctrica regional. El acceso a energía sostenible y confiable no solamente ayudará a Centroamérica a competir sino que ayudará a preservar el medioambiente. Además, otras organizaciones como Moody’s han reconocido que el Gobierno de Nicaragua ha avanzado en el establecimiento de un presupuesto viable. Nos complace ver que más financiamiento y a menor costo está disponible hoy día en Nicaragua y eso promueve mayor transparencia financiera para los diferentes componentes del sector económico a fin de lograr avances aún mayores. Espero que podamos seguir colaborando en esas áreas y encontrar nuevas formas de cooperación para que los Estados Unidos sigan apoyando las aspiraciones del pueblo nicaragüense.

Estoy orgullosa de la manera en que nuestros gobiernos han logrado trabajar juntos en los últimos años para combatir el comercio de drogas ilegales. Nicaragua continúa siendo un buen aliado en los esfuerzos actuales para combatir el narcotráfico. El tráfico de drogas daña a las comunidades y a las instituciones democráticas de cada país donde existe. Trae consigo corrupción y violencia y afecta de manera más severa a las comunidades más vulnerables. En los últimos años, el Gobierno de los Estados Unidos ha trabajado para reducir la demanda de drogas en los Estados Unidos a través de programas educativos y campañas en los medios de comunicación y la Embajada de los Estados Unidos ha hecho lo mismo en Nicaragua. También hemos proporcionado lanchas, equipos y entrenamiento a las fuerzas militares y policiales de Nicaragua que están involucradas en el combate contra el narcotráfico. La alianza con la fuerza naval y la policía de Nicaragua ha dado como resultado incautaciones de drogas y arrestos que han sido cruciales para evitar que Nicaragua caiga en las garras de la violencia relacionada con la narcoactividad y que agobia a sus vecinos. En el proceso, respaldamos una fuerza policial y un sistema de justicia penal más eficientes y transparentes. Esta colaboración puede ser modelo de cómo dos naciones pueden trabajar juntas en una amplia variedad de intereses compartidos.

Por supuesto, me voy con la esperanza de que ocurrirán más cambios para mejorar las vidas de los nicaragüenses. El sector privado ha sido y continuará siendo una pieza clave en el diálogo con el Gobierno y otras instituciones en cuanto a cómo convertir estas esperanzas en realidades.

Una de mis esperanzas es que la gente nicaragüense realizará sus anhelos de trabajar y lograr un nivel de vida digno para criar a sus hijos en una ambiente seguro y saludable y hacer prosperar sus negocios sin corrupción ni excesiva interferencia gubernamental. La corrupción y la administración deficiente siguen desalentando el crecimiento económico y la inversión. Si bien el PIB de Nicaragua es un signo positivo, necesitamos trabajar juntos para asegurar que esas cifras se traduzcan en beneficios tangibles para los nicaragüenses en todos los rincones del país y no solo para un segmento reducido de ciudadanos. Para alcanzar esa meta de tener un desarrollo económico sostenible con una base amplia, los Estados Unidos ha respaldado a los emprendedores nicaragüenses, en particular a la juventud y a las mujeres, con programas, capacitaciones y asistencia para fortalecer sus redes empresariales. Hemos enseñado inglés a más de 2,000 jóvenes nicaragüenses en casi 25 localidades en todo el país, lo cual ha mejorado sus posibilidades de lograr el éxito académico y de acceder a oportunidades de empleo. Además, los Estados Unidos ha invertido fuertemente en el sector agrícola, aportando más de 50 millones de dólares desde el 2007 para capacitar a productores nicaragüenses, modernizar sus prácticas agrícolas, fortalecer sus conexiones con el mercado y alimentar a los niños y niñas que asisten a la escuela. Los Estados Unidos continuarán apoyando las aspiraciones económicas del pueblo nicaragüense e instamos a ustedes, la élite económica de este país, a hacer lo mismo.

Otra de mis esperanzas es que Nicaragua establezca un gobierno estable e inclusivo, en el cual todos trabajen con la sociedad civil, apoyen a los medios de comunicación independientes y se beneficien de gobiernos locales y partidos políticos eficientes, receptivos y representativos. Los Estados Unidos está comprometido a fortalecer las instituciones democráticas, apoyar a la sociedad civil, avanzar en el tema de la igualdad de género, mejorar la gobernabilidad y proteger los derechos humanos. Vemos estos esfuerzos como prioridades no solo porque son vitales en sí mismos sino porque la buena gobernabilidad y los derechos humanos son la base del crecimiento económico sostenible y sociedades pacíficas y justas. Los Estados Unidos trabajan para alcanzar estas metas a través de nuestra asistencia para el desarrollo, diplomacia de alto nivel, alianzas con sectores con objetivos similares y con la diplomacia pública que se vincula con la ciudadanía a nivel global. Durante los últimos cinco años, los Estados Unidos ha invertido más de 40 millones de dólares en programas relacionados con la democracia y la gobernabilidad. Miles de jóvenes líderes han participado en estos programas y recibido capacitaciones y mentorías que han permitido mejorar la habilidad de las organizaciones de la sociedad civil y los partidos políticos de trabajar para lograr una Nicaragua más abierta y democrática. Hemos apoyado programas de educación cívica que han ayudado a ciudadanos locales a aprender cómo relacionarse más eficientemente con sus gobiernos locales. Además, hemos proporcionado 13 millones de dólares para apoyar elecciones más transparentes mediante el respaldo a miles de observadores electorales nacionales. Los Estados Unidos reconocen que la vida de cualquier democracia reside en una sociedad civil empoderada que demande buena gobernabilidad y transparencia de sus líderes. Estos valores democráticos esenciales son atesorados por estadounidenses y nicaragüenses y son puestos en práctica cuando los ciudadanos cuestionan las tácticas políticas en Baltimore o demandan un acceso justo a cédulas de identidad ciudadana en Managua.

Una esperanza final que me gustaría expresar es que habrá mayor respeto por los derechos fundamentales de todos, especialmente los de las mujeres y niñas. He escuchado a muchas jóvenes que me han relatado historias de abuso o acoso durante mis viajes por todo el país. Sus historias son conmovedoras y han llevado a los Estados Unidos a respaldar campañas en los medios de comunicación tradicionales y redes sociales para detener la violencia y ofrecer apoyo en iniciativas de emprendimiento y capacitaciones a mujeres que están dispuestas a romper este ciclo. También he sido testigo de los esfuerzos de mujeres jóvenes para involucrar a la sociedad en formas creativas de eliminar el acoso y el abuso intrafamiliar. Todos los países tienen problemas en este aspecto – éste no es una problemática exclusiva de Nicaragua de ninguna manera. Por ello, los exhorto a proponer alternativas de solución a este recurrente problema. Nicaragua cuenta con muchas mujeres modelos a seguir que ocupan cargos en el gobierno, son propietarias de negocios o dirigen organizaciones o escuelas. Que nuestras sociedades continúen respaldando el desarrollo de todos sus ciudadanos.

He tenido la fortuna de recorrer este bello país de costa a costa y de norte a sur . He conocido a las personas que continuarán avanzando en la solución de estos problemas. Son los jóvenes de este país. Ellos son verdaderamente el presente y el futuro de Nicaragua. Su creatividad y pasión impulsará a Nicaragua cuando ellos se conviertan en líderes empresariales, dirigentes de partidos políticos y de organizaciones de la sociedad civil. Más de la mitad de la población nicaragüense es menor de veinticinco años. He conocido a muchos jóvenes y puedo afirmarlo: Tienen un gran sentido de compromiso. Están llenos de energía. Son líderes. La juventud nicaragüense me inspira y me transmite confianza en el futuro. Cuando esta generación asuma posiciones de liderazgo, creo que podrán construir una Nicaragua que llenará de orgullo a muchas generaciones predecesoras de nicaragüenses. Ellos construirán una Nicaragua más próspera y más interconectada con sus vecinos y el mundo. Ellos quieren una Nicaragua que reconozca el derecho humano fundamental a una genuina participación ciudadana. Y los Estados Unidos continuará respaldándolos.

Esta semana concluyen mis 37 años de servicio como diplomática estadounidense. Agradezco al pueblo estadounidense por permitirme representarlos en este país. Nicaragua nunca ha dejado de fascinarme, desafiarme y motivarme. La generosidad del pueblo nicaragüense sigue asombrándome. Los lugares que he visitado y las personas que he conocido formarán parte de los recuerdos más queridos de mi prolongada carrera en el servicio exterior. Pero, por mucho, el regalo más preciado que me ha dado el pueblo nicaragüense es - la esperanza. Agradezco al pueblo de Nicaragua su calidez, su entrega, su energía y su inspirador compromiso de hacer de Nicaragua un hogar más próspero y democrático para las futuras generaciones de nicaragüenses. Muchas gracias”.





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