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actualizado 5 de agosto 2011
Mejor información, mejor salud
Hay que hacerles comprender la diferencia entre una tarde de tenis virtual frente a la consola y una partida real sin tecnología de por medio
Por Lorena González Sagrado
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El cambio de algunos hábitos alimentarios, higiénicos y sanitarios puede prevenir enfermedades futuras. Cuidar la salud no se reduce a acudir al médico cuando aparece algún dolor o malestar. Los profesionales sanitarios lo saben, pero es importante que los ciudadanos tomen también conciencia de ello.

Una de las iniciativas que nace debido a esta demanda informativa es el Aula de Salud Pública. Promovida desde la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid, pretende explicar a niños de entre 10 y 12 años cómo se puede mejorar la salud día a día. Su objetivo es conseguir que los más pequeños de la casa entiendan la importancia de seguir una dieta equilibrada, practicar de forma habitual algún deporte o acudir a las revisiones médicas, entre otras prácticas aconsejables. Los juegos educativos y las explicaciones personales, alejadas de tecnicismos, son algunos de los métodos utilizados en este tipo de centros.

“Durante muchos meses los alumnos machacan a las familias, transmiten todo lo que aprenden a sus padres”, afirma una técnico del aula. Los menores tienen mayor facilidad para aprender determinadas conductas, mientras los adultos rechazan el cambio de algunos de sus comportamientos diarios. Por este motivo todo lo que los niños interiorizan acerca de los hábitos saludables que los ciudadanos deberían seguir, ayuda a que toda la familia se ajuste a ellos. Esta reflexión fue uno de los fundamentos que sacaron adelante este proyecto.

Durante su desarrollo los profesionales docentes han comprobado que muchos de los alumnos se hacen eco de los estereotipos difundidos por los medios de comunicación y la publicidad, que inunda todas las zonas públicas. Menores que aseguran querer adelgazar por motivos estéticos. Desconocen la gravedad de enfermedades como la anorexia o la bulimia. En estas horas lectivas se les informa sobre las consecuencias de una mala alimentación, de la obsesión por adecuarse a los iconos mediáticos. También se recalca la importancia del ejercicio físico. Muchos niños creen que algunos videojuegos son equivalentes a la práctica de un deporte. Hay que hacerles comprender la diferencia entre una tarde de tenis virtual frente a la consola y una partida real sin tecnología de por medio.

También los adultos necesitan informarse sobre la prevención de enfermedades y los hábitos saludables que son recomendables. Interiorizar estas costumbres y hacerlas propias podría ahorrar muchos males futuros. Desde el sistema de sanidad pública se busca la manera de conseguir que los consejos sean puestos en práctica por los usuarios. La forma de concienciar a las generaciones futuras de la importancia de la prevención en temas de sanidad, es comenzar en el presente a cuidar los aspectos de la vida diaria que permiten a largo plazo una mejor calidad de vida.

Incluso hay razones económicas para optar por estas vías de precaución. ‘Los resultados demuestran que prevenir es más barato que curar’, señala Rubinstein, director de Efectividad Clínica en la Universidad de Buenos Aires. En Argentina se han realizado estudios que reflejan que consumir un gramo menos de sal por cada cien de pan reduciría al menos en 60.000 las muertes por razones cardiovasculares en una década.

Lo importante es la reducción de enfermos. Por ello, es necesario que esta clase de sencillos cambios en los hábitos diarios de gran parte de la sociedad se produzcan de la forma más rápida posible. Los cauces pueden ir desde la creación de este tipo de aulas para los más pequeños o la información general en los centros sanitarios, hasta las campañas publicitarias o las páginas web orientadas a este objetivo concreto.

Toda medida que conciencie a la población ha de ser bienvenida. En una sociedad donde una persona resfriada suele encontrarse en demasiadas ocasiones ocupando un puesto en la cola de urgencias, pocas son las que ponen de su parte para mejorar su estado de salud. Comer de forma adecuada, practicar deporte o vacunarse en los períodos establecidos son algunas de las formas de cuidarse y tener una mejor calidad de vida. La difusión de esta serie de prácticas puede conseguir una sociedad más sana y más concienciada con la salud pública. También una sociedad con menos preocupaciones y malestares; y por tanto, más feliz.

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