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actualizado 1 de diciembre 2011
Siria: ¿por qué Israel ya no le teme a la caída de Bashar Al Assad?
El régimen de Bashar al Assad podría tener las horas contadas
Por Maximiliano Sbarbi Osuna
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El destino del régimen sirio parece estar fijado. Los enfrentamientos entre el Ejército de Bashar al Assad y los disidentes armados por Turquía y la Liga Árabe presagian un ataque a mayor escala. ¿Podrán Rusia y China detener la ofensiva contra Siria? ¿Cómo puede cambiar el mapa de Medio Oriente luego de la caída de Damasco? ¿Qué sucederá con Israel, Irán, Líbano, Irak y Turquía si se produce el cambio de gobierno?

No caben dudas de que Siria está experimentando una guerra civil. Pero, ¿qué tipo de guerra civil?

De acuerdo con los medios alineados claramente con la OTAN y con las monarquías del Golfo Pérsico, los desertores del Ejército crearon sus propias milicias que luchan contra la tiranía de Bashar al Assad.

Sin embargo, la realidad es muy diferente. En el marco de las revueltas árabes, las manifestaciones populares se desarrollaron pacíficamente a comienzos de este año, precisamente para solicitar una mayor apertura democrática, que obligó al presidente y al Parlamento a adoptar medidas en ese sentido.

Además, el costo de vida se incrementó, lo que impulsó nuevas protestas, pero no al mismo nivel que en países como Egipto, dado que Siria se autoabastece de su producción agrícola y los alimentos que debe importar y que sufrieron aumentos, no son los básicos.

Actualmente, al gobierno de Al Assad lo apoyan la minoría chiita, gran parte de los cristianos y de la clase media sunita y laica. Pero los sectores islámicos sunitas duros pretenden crear una situación similar a la de Libia.

¿Por qué se evitaba atacar a Siria?

Luego de la toma de Irak, el 12 de diciembre de 2003, el Parlamento estadounidense aprobó la “Syrian Accountability Act”, una ley que tenía como principal objetivo producir una retirada de las tropas sirias de Líbano.

Luego del asesinato del ex presidente libanés Rafik Hariri, Siria evitó un ataque de la OTAN al cumplir la resolución de la ONU que instaba al régimen de Bashar al Assad a sacar las tropas del país de los cedros. Aunque Damasco siguió influyendo sobre el movimiento político-militar Hezbollah.

Antes de las revueltas árabes, Israel evitó toda agresión a Siria por temor a que se desarrollara una democracia antiisraelí o que tomara el poder algún grupo islámico extremista. Pero ahora Tel Aviv parece haber cambiado de opinión.

¿Llegó la hora de la caída de Al Assad?

El Ejército Libre de Siria, conformado por mercenarios sirios armados por Turquía, sectores opositores de Líbano, los países del Golfo, principalmente Arabia Saudita y Qatar, comete atentados contra bases militares y edificios gubernamentales para generar la inestabilidad que le permitiría a la OTAN o a un grupo de países de la Liga Árabe establecer una zona de exclusión aérea o un corredor humanitario con el supuesto fin de salvar a las víctimas civiles, que ya superan los 3.500 muertos.

Sin embargo, a la dictadura hereditaria de Al Assad se le opone esta milicia y un grupo político denominado Consejo Nacional Sirio, al estilo de la artificial oposición libia a Gaddafi.

En este grupo político están integrados los Hermanos Musulmanes, que solicitaron a Turquía que intervenga atacando desde el aire a las fuerzas militares del régimen de Damasco y también abrieron la puerta para que Francia desempeñe nuevamente un papel activo en la caída de Al Assad, hecho que el ministro de Exteriores francés no descartó.

Evidentemente esta versión light de los Hermanos Musulmanes nada tiene que ver con el Hamas palestino, sino más bien serían los nuevos aliados de las monarquías antichiitas del Golfo y por ende de Occidente.

Israel estaría a salvo dado que este incipiente conglomerado político tendría características similares a la de los Hermanos Musulmanes en Egipto y al sector islámico del Consejo Nacional de Transición en Libia, es decir, serían sectores islámicos cercanos a Estados Unidos.

Las sanciones económicas unilaterales por parte de Occidente afectan a la economía siria, ya que la venta de hidrocarburos a Europa quedó paralizada, lo mismo que el sector turístico.

¿Qué consecuencias traería un ataque a Siria?

El desplazamiento del portaaviones norteamericano George HW Bush a las costas de Siria presagian un apoyo del Pentágono a un ataque.

Si llegase a producirse, Irán perdería a su mayor aliado en la región y su nexo con Hamas y el Hezbollah libanés, lo que podría reavivar el conflicto civil en Líbano en donde este grupo chiita tiene un gran control del gobierno.

Además, podría comenzar una guerra sectaria en un país cuyo gobierno es laico, aunque no deja de ser una dictadura nacionalista privilegiada que gobierna a toda la sociedad.

El ataque terrestre ya está en curso a través del Ejército Libre de Siria, armado por los países sunitas árabes y por Turquía, pero, ¿cómo se produciría el ataque aéreo?

Turquía, aunque pertenezca plenamente a la OTAN, intenta mantener cautela, para que la situación no se desborde en Siria y que la transición se produzca velozmente, ya que este país es un puente comercial con el resto del mundo árabe y el intercambio mutuo llega a los 2.500 millones de dólares anuales.

La Liga Árabe que suspendió a Siria podría coordinar un ataque con Francia y Estados Unidos, apoyando al Ejército rebelde en tierra, con la excusa de una misión que ponga fin al desabastecimiento alimentario causado principalmente por las sanciones económicas y por el bloqueo de rutas por parte de las milicias opositoras.

En caso de que Siria caiga en manos de los nuevos aliados de Occidente, Estados Unidos podría suplir la retirada de las tropas de Irak en diciembre próximo con un gobierno afín en Damasco, ya que Bagdad está ubicado políticamente a medio camino entre Washington y Teherán.

Para pacificar Irak, país de mayoría chiita, Estados Unidos se vio obligado a pactar con Irán el fin de la guerra y de los ataques de las milicias disidentes chiitas. El gran poder de influencia que Irán mantiene en el mundo chiita permitió la relativa calma en Irak, pero a cambio de que empresas iraníes se involucren en la economía iraquí.

Si Siria cae, el oeste iraquí será otra vez vulnerable a incursiones de tropas pronorteamericanas que podrían desestabilizar al gobierno ambiguo de Nuri al Maliki en Bagdad. Además, la red de oleoductos iraquíes podría atravesar territorio sirio y desembocar en el Mediterráneo, abaratando los costos del petróleo de Irak para Europa y Estados Unidos.

Obstáculos

Sin embargo, Rusia y China consideran a Siria estratégicamente importante. Moscú dispone de su única base naval en el Mediterráneo en Tartus, dotada de misiles S-300 tierra-aire, que días atrás le vendió a Al Assad.

Tanto Pekín como Moscú van a bloquear cualquier intento de la ONU de atacar a Siria, no sólo por su ubicación estratégica sino porque el siguiente objetivo será Irán, un aliado geopolítico y económico demasiado importante para ambos países.

Rusia no va a permitir un ataque unilateral occidental, excepto que haya un pacto oculto, como por ejemplo la coordinación de la construcción del escudo antimisiles europeo o una mayor participación de Rusia en el transporte de hidrocarburos a través de Afganistán hacia los rentables mercados de Pakistán e India.

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