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actualizado 28 de nov. 2011
Avance occidental en África: Sudán fue absorbido y desmembrado
Tres acciones tomadas por el gobierno de Al Bashir sorprendieron a los analistas internacionales
Por Maximiliano Sbarbi Osuna
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¿Qué sucedió con Sudán? Un país aliado de China, rival de Estados Unidos, que alojó a Bin Laden, y cuyo presidente tiene un pedido de captura por el tribunal de La Haya, votó dentro de la Liga Árabe en contra de Siria. La lucha por los recursos en África, la caída de Mubarak y Gaddafi, la pérdida del rico Sudán del Sur y las amenazas de las revueltas árabes fuerzan a un reacomodamiento de la política estratégica para sobrevivir.

Desde 1989 Sudán se ha situado en la lista negra, elaborada por Estados Unidos, de países que apoyan al terrorismo. Además, el presidente Omar al Bashir tiene un pedido de captura por el Tribunal Penal de la Haya debido al genocidio en la provincia de Darfur.

Pero la caída de Muammar Gaddafi en Libia, la reciente partición de su territorio y un moderado apoyo de China, en lugar de la ayuda incondicional que le prestó durante la última década, convierte al incipiente aislamiento en una amenaza creciente.

Actualmente, tres acciones tomadas por el gobierno de Al Bashir sorprendieron a los analistas internacionales, dado que hasta hace un año era impensado su cambio de bando y su alineamiento con Occidente y con los países árabes más cercanos a Estados Unidos.

Al Bashir apoyó la semana pasada el pedido de reformas contra Siria en la politizada Liga Árabe y además votó por su suspensión dentro del organismo y, de acuerdo con el diario local The Sudan Tribune, convenció a Somalia y a Mauritania de que hicieran lo mismo.

Por otra parte, antes del derrumbe del gobierno libio, Sudán envió apoyo militar a los rebeldes del Consejo Nacional de Transición y por último sus servicios de inteligencia ayudaron a capturar al heredero de Gaddafi, Saif al Islam, que intentaba cruzar la frontera de Libia hacia Níger.

¿A qué se debe este posicionamiento con los intereses de los que hasta hace poco fueron sus enemigos?

La irreverencia de Al Bashir

La segunda Guerra Civil sudanesa (1983-2004) ahuyentó a los inversores occidentales, dado que las condiciones de la guerra tornaban poco rentables las extracciones petroleras.

Sin embargo, China, en su conquista económica y política de África iniciada tibiamente a comienzos de la década pasada e incrementada con fuerza a partir de 2005, logró un estratégica alianza por la cual sostenía económicamente al gobierno de Al Bashir a cambio de las cuantiosas reservas de hidrocarburos.

Precisamente la guerra se había desencadenado por el petróleo, dado que las comunidades negras y cristianas del sur poseen el 80% del crudo sudanés en su subsuelo, pero las regalías son administradas administrado por el gobierno de Bashir relegando a los habitantes sureños de los beneficios por la exportación del petróleo.

Estados Unidos apoyó militarmente al sur, mientras que China hizo lo propio con el norte.

El pedido de captura del fiscal de La Haya, Luis Moreno Ocampo, a Al Bashir se produjo en 2008 por el genocidio de Darfur, luego del fin de la Guerra Civil. Tanto China, como la Unión Africana vislumbraron este proceso judicial como una movida occidental antichina y antisudanesa.

Pero Al Bashir logró moverse por gran parte del continente africano y del mundo árabe sin que le afectara la solicitud de captura.

Además del petróleo, otros motivos por los cuales Estados Unidos y Francia consideraban un enemigo a Sudán es por el apoyo a la guerrilla desestabilizadora en Chad, un país prooccidental y además por el financiamiento de la secta cristiana armada ugandesa Ejército de Resistencia del Señor, que lucha contra varios países aliados a Washington en la región de los lagos.

Previamente, luego del ataque a las embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania en 1998, el presidente Bill Clinton bombardeó un supuesto depósito de armas químicas en Sudán, aunque el gobierno de Al Bashir aseguraba que se trataba de un laboratorio farmacéutico.

Asimismo, Sudán acogió a Osama Bin Laden hasta 1996 cuando el líder de Al Qaeda se trasladó a Afganistán, luego de la victoria de los talibanes.

El giro de Sudán

Varios factores comenzaron a aislar regionalmente al gobierno de Al Bashir. Las revueltas árabes comenzadas a principios de este año le afectaban directamente, ya que en Sudán también hubo manifestaciones contrarias pidiendo democracia y mejores condiciones de vida.

La caída del dictador egipcio, Hosni Mubarak, casi no fue cubierta por la prensa sudanesa por temor a que la Primavera Árabe cobrara más fuerza en Sudán.

Luego, el referéndum celebrado en enero, que habilitó la independencia de Sudán del Sur, fue un golpe muy duro para la economía de Sudán, puesto que el país perdía el 80% del petróleo que producía.

China, al prever este inevitable movimiento independentista originado por Estados Unidos y sus compañías energéticas, minimizó el apoyo a Al Bashir e integró parte de la alianza con el gobierno del nuevo y rico país. Además comenzó a construir un oleoducto, por el que gran parte de la producción petrolera del sur será exportada a través de Kenia hacia el Océano Índico, aislando nuevamente a Sudán del Norte.

Durante 2011, el contexto regional no fue favorable a Al Bashir, dado que Etiopía, Uganda y Kenia están interviniendo militarmente en Somalia contra las milicias islámicas que controlan casi todo el país, con el aval estadounidense.

También, el desmembramiento del país y la Primavera Árabe son dificultades que debilitan a Al Bashir.

Pero el dictador sudanés tuvo algunos incentivos para cambiar de bando.

A principios de este año, el senador demócrata norteamericano, John Kerry, viajó a la capital Jartum para llevarle a Al Bashir una propuesta que consiste en que si acepta un Sudán del Sur independiente, Washington va a retirar a su gobierno de la lista de los patrocinadores de terrorismo, aunque aún quede pendiente el genocidio de Darfur.

Pero el más importante es que su tradicional asociación con Qatar no le dejó otra opción que seguir sus pasos. Este emirato del Golfo es uno de los motores contrarrevolucionarios que han torcido el destino de las revueltas árabes para que caigan los dictadores enemigos, como Gadafi o Al Assad en Siria y se preserve a los absolutismos funcionales a Occidente, como Arabia Saudita, Yemen y Bahréin.

¿Cuál será el futuro de Sudán?

La pérdida del apoyo sin condiciones de China fue fundamental para que el gobierno sudanés se acercara a la Liga Árabe, cambiara su postura sobre Siria, apoyara militarmente a los rebeldes libios e interviniera para que capturaran a Saif al Islam Gaddafi.

Sin embargo, la colaboración no siempre es garantía de que los intereses económicos mundiales preserven a un gobierno. Gaddafi fue funcional a las compañías italianas entre 2003 y 2010 y terminó asesinado por la OTAN. Saddam Hussein fue otro exponente del avance estadounidense contra Irán en la década del ochenta y también fue derrocado y ahorcado.

La reubicación estratégica no significa que Sudán no pueda sufrir una desestabilización a través del Ejército del Sur o que desde el exterior se alienten las revueltas y Al Bashir finalice sus días en La Haya o que corra el mismo destino que Mubarak o Gaddafi.

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