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actualizado 26 de octubre. 2011
66 años de Naciones Unidas (Parte I)
Pero no todo es felicidad y concordia en nuestra reflexión
Por Ignacio Pareja Amador
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El aniversario de cualquier organización nos brinda la oportunidad de dirigir nuestras reflexiones de dos maneras distintas: Una para conmemorar los logros, expresar las transformaciones derivadas del acontecimiento y legitimar la vigencia de la organización con base en sus acciones. Mientras que por otro lado es una excelente oportunidad para evaluar cuáles han sido los alcances, pendientes y cuáles serán los retos que habrá que superar la organización para mantener su supervivencia.

Justamente este 24 de Octubre celebramos en la humanidad entera un triunfo en materia de cooperación sin precedentes, nada menos que la creación de una Organización Internacional que ha sido capaz de albergar los intereses, las voluntades y los deseos de la mayoría de países del mundo.

Una organización que no tenía como fin fungir propiamente como un gobierno mundial, pero que sería el espacio adecuado para que las naciones del mundo se expresaran de manera satisfactoria, mostrando sus inconvenientes, pesares, reclamos, pero también sus triunfos, su unión, todo ello como una manifestación propia de la voz de la comunidad humana.

La Organización de las Naciones Unidas nació después de una serie de reuniones que celebraron EE.UU., Reino Unido, China y Rusia, en distintas partes del mundo a principios de los cuarenta, en pleno proceso de la II Guerra Mundial. Poco después de la conclusión de la misma, el 24 de Octubre de 1945 se firmó la Carta de Naciones Unidas en San Francisco California (EE.UU.), en la cual cincuenta y naciones más una (Polonia) ratificaron su apoyo completo contra las potencias del Eje (Alemania, Japón e Italia), con lo cual se dio inicio a Naciones Unidas como un acto de la voluntad trasnacional.

La ONU ha testificado y actuado en diversos acontecimientos, hitos de la historia moderna de la humanidad, mismos que han herido y subsanado a la comunidad global de manera importante. Vio en su seno la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (10 de diciembre de 1948). Fue participe mediante el Consejo de Seguridad de la crisis de las Coreas. Negoció y propuso opciones para resolver los primeros enfrentamientos entre Israel y los pueblos palestinos. Reaccionó ante la crisis del Canal de Suez, los desequilibrios políticos y sociales en África y Medio Oriente. Coordinó el proceso de descolonización del continente negro en los 60´s y 70´s. Sus órganos subsidiarios han recibido el Premio Nobel de la Paz en distintas ocasiones de manera directa: ACNUR (1954, 1981), UNICEF (1965), OIT (1969), las Operaciones para el Mantenimiento de la Paz (1988), la Secretaría General encabezada por Kofi Annan (2001) y el OIEA encabezado por Mohamed ElBaradei (2005).

Dentro de la complejidad que representa esta organización de Estados, podemos observar que ha sido parte de diversos procesos y acontecimientos que fueron la base del sistema de valores internacionales que conocemos hoy en día. Ha promovido el desarme nuclear y convencional, el cuidado del Medio Ambiente, la participación de las mujeres, la procuración de justicia en materia de Derecho Internacional Público, los Derecho Humanos y de los Niños, la modernización del Derecho del Mar, la protección a la capa de ozono, la lucha contra crímenes de lesa humanidad; corrupción; terrorismo; enfermedades como el VIH-SIDA, el paludismo, la erradicación de la viruela, etc. La ONU ha servido para organizar a las naciones del mundo, para legislar sobre lo que es propiedad común como el lecho marino, el espacio aéreo e incluso el espacio exterior.

Resaltan como un orgullo latinoamericano aquellos personajes que han marcado las causas de esta organización como el mexicano Alfonso García Robles que promovió que América Latina fuera la zona más extensa libre de armas nucleares (Tratado de Tlatelolco 1968), el argentino Ernesto Che Guevara quien con su discurso en el pleno de la Asamblea General en 1964, promovió “la igualdad de las naciones” mediante el ejercicio de la libertad de opinión en el foro internacional más representativo del planeta. Pero sin duda alguna, el más significativo es el excelso diplomático peruano, Javier Pérez de Cuellar, quien ha sido único latinoamericano que ha dirigido esta organización, uno de los 8 Secretarios Generales que ha tenido la misma.

Pero no todo es felicidad y concordia en nuestra reflexión, resaltan a la vista los enormes pendientes de esta organización de Estados. El primero de ellos es la necesidad de reformarse, sobre todo en el marco del Consejo de Seguridad, un organismo que no se ha adecuado al multilateralismo que impera en las relaciones internacionales, que no cuenta con una distribución justa de las atribuciones, que no es representativo y que sin embargo es el único legalmente autorizado para utilizar la fuerza y la cohesión para alcanzar la paz y seguridad internacionales.

Sobresale también la necesidad de ampliar la capacidad de reacción de la organización, donde todos los países miembros se sometan a un “Estado de derecho internacional”, pues desafortunadamente es Naciones Unidas la organización con el mayor número de resoluciones violadas en la historia del hombre…

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