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actualizado 20 de sept. 2011
Capitales privados inundan Suiza
Hoy por hoy, Suiza ostenta una de las economías capitalistas más estables
Por Gustavo Adolfo Vargas*
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Uno de los países más ricos del planeta es Suiza, cuyo Producto Interno Bruto per cápita (séptimo lugar a nivel mundial), alcanza los 67.384 dólares estadounidenses. El 50% de su PIB proviene de negocios financieros, que abriga un tercio de la riqueza de origen privado de todo el mundo. Haciendo gala de una de las iniciativas más audaces de su historia, el Banco Nacional Suizo (BNS), comunicó la compra de cantidades ilimitadas de euros siempre que la moneda común caiga por debajo de 1,20 francos, preparándose para una amplificada batalla en contra de los mercados financieros. Y es que el BNS, no ha tenido la intención de promocionar su franco suizo de tal forma, aunque realmente eso es precisamente lo que hizo el banco con su medida de poner un piso bajo el euro a CHF1,20 y con su promesa de salvaguardar ese nivel con suma determinación.

Hoy por hoy, Suiza ostenta una de las economías capitalistas más estables, sólidas y modernas a nivel mundial, ubicado entre las cinco superiores, con toda razón percibida como uno de los países más desarrollados del planeta. Las insuperables características económicas, han incidido en que los capitales inunden Suiza, mientras los inversionistas que huyen del riesgo, buscan alternativas a grandes monedas que se muestran cada vez menos atractivas. El dólar y el yen relativamente se han mantenido estáticos y si el precio del oro subió como consecuencia de la elevada determinación del BNS, ello se produjo por la repetida intervención contra el franco suizo. Dicho de otra forma, el anuncio del BNS de su intención de establecer un límite a la moneda no fue suficiente. El Banco Central tuvo que arremeter enérgicamente en contra del mercado y demostrarle que el euro permanecería en CHF1, 20 por primera vez desde comienzos de julio.

En semanas recientes, la ansiedad de los inversionistas sobre el futuro del euro se ha intensificado frente a una crisis de deuda que amaga con extenderse con pequeñas economías como Grecia, a otras de mayor envergadura como España e Italia engrosando con ello el riesgo de una ruptura de la moneda. Empero, el dólar tampoco resulta una opción atractiva, la economía de Estados Unidos, parece languidecer, las tasas de interés han tocado fondo y la deuda gubernamental ya no alcanza una calificación unánime de triple A por parte de las principales evaluadoras de riesgo. Entretanto, el yen japonés se ha debilitado, los inversores se preguntan si el Banco Central, que al inicio intervino para moderar el alza de la moneda japonesa, podría seguir el ejemplo suizo.

Preocupa sobremanera a los economistas la posibilidad de que los intentos de varios países de devaluar sus monedas en forma simultánea, propicien una guerra de divisas que contribuya a desestabilizar la economía mundial. Por su parte, el BNS, ha indicado que: “ya no tolerará” la caída del euro por debajo de la tasa mínima. En un comunicado, el organismo manifestó, que impondrá el límite con “la más firme determinación y que está dispuesto a comprar moneda extranjera en cantidades ilimitadas”.

Muy claro dejó el Banco Central Europeo (BCE), que los suizos actuaban por cuenta propia, sin coordinar con Fráncfort, comunicando específicamente, que fue “informado” por los suizos y que “toma nota” de su decisión. Jean-Claude Trichet, presidente del BCE, anteriormente expresó escepticismo sobre las intervenciones unilaterales en el mercado cambiario, expresando: “Creemos que tales intervenciones tienen que hacerse sobre la base de un consenso multilateral y una decisión multilateral”.

Como otra estrategia, el BNS, proyecta limitar sus compras de bonos a los principales países de la zona euro (Alemania y Francia), lo que muy difícilmente ayudará a los estados periféricos de dicha zona, mientras observan que sus diferenciales de rendimiento van increscendo. Partiendo de tal premisa, hay pocas razones para creer que el BNS, en la actualidad sea más exitoso en su empeño de lo que lo ha sido en el pasado. La práctica es considerada como un desesperado intento de las autoridades suizas para proteger a los exportadores de ese país de las veleidades de la crisis financiera.

El caso es que el BNS, ha fracasado en todos sus esfuerzos anteriores y ahora está resucitando una medida temporal que empleó por última vez en 1978 y que al final debió ser abandonada a causa del aumento de la inflación. Sin embargo, no sorprende en absoluto que la comunidad de inversiones no esté corriendo a apostar en su contra debido a que en algún momento dado el BNS probablemente tenga que rendirse a dejar que el franco se aprecie nuevamente.

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