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actualizado 7 de sept. 2011
Arranco Campaña Presidencial
El voto es secreto, al final no tan secreto
Por Henry Briceño
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“Entré en la política por amor a la vida de los débiles; viví con los pobres, recibí parias como huéspedes, luché para que tuviesen derechos políticos iguales a los nuestros, desafié reyes, olvidé las veces que estuve preso”. Mahatma Ghandy

Oficialmente inició la campaña política que desembocara el seis de noviembre cuando el pueblo nicaragüense se haga presente en su correspondiente Junta Receptora de votos y, allí, en la urna depositara el voto que decidirá el destino de Nicaragua.

El voto es secreto, al final no tan secreto, pues es un voto que se cuenta por las tardes y noches de las votaciones y deja, en ese momento de ser secreto en términos cuantitativos, e inclina la balanza por alguno de los Candidatos. En nuestro caso son cinco personas que aspiran a la silla Presidencial. Silla Presidencial tan codiciada, tan amada, tan admirada, tan deseada históricamente por los que se insertan en la política criolla sin saber exactamente –en muchos casos- “a que se meten”. Es oportuno hacer estas reflexiones, pues, al final es derecho de todo ciudadano aspirar a ese algo cargo de la república, pero no son todos los capaces de conducir a los nicaragüenses por el rumbo correcto sin tener que crear o enfrentar situaciones difíciles que casi por no decir, siempre, nos conducen al caos. La historia registra los famosos fraudes en donde los votos, sagrados de por cierto, son tomados de un lado y depositado a otro, esta acción de votos indebidos también es en secreto, pero al final resuena en el mundo entero y se conoce como fraude electoral.

Nicaragua no esta exenta de este fenómeno. Los Somozas convirtieron en ley la costumbre de controlar y hacer el fraude cada elección nacional que realizaban con la complicidad de los que regentaban la cuestión electoral. Oportuno indicar como ejemplo histórico las elecciones de 1947 en nuestro país, Nicaragua, cuando el doctor Leonardo Arguello, apoyado por Anastasio Somoza García, corría como Candidato a la Presidencia y su contendiente era el doctor Enoc Aguado por la Alianza libero conservadora. Discurría el dos de febrero de 1947. Cuenta mis vieja tía abuela que durante esas elecciones los votantes hacían dos filas, dependiendo del candidato favorito. En esa ocasión, febrero del 47, fue obvia la preferencia de los votantes a favor del doctor Enoc Aguado ya que las filas de los votantes eran claramente superiores a las que formaban los simpatizantes de Leonardo Arguello, el “gallo de tapada” de Somoza García.
Lo inverosímil del caso es que ya cerrado los Cantones, así les llamaban a las juntas Receptoras de Votos, el General Somoza García ordenó el secuestro de las urnas por varios días para luego declarar como victorioso a su protegido, doctor Leonardo Arguello.

Como es natural, esta acción provocó una reacción y la población votante protestó enérgicamente ante un fraude electoral descarado. La represión de Anastasio Somoza García no se hizo esperar y al final se impuso la turba, las balas y el garrote. Perdió las elecciones el doctor Enoc Aguado. Se las robó Somoza García. Mi padre, -q.e.p.d.- gustaba abordar este tema en mesas de tragos con pública repugnancia dado su grado de Conservador. Estas acciones de Somoza el pueblo las fue guardando y al final todo desembocó en un 19 de julio de 1979. El mundo ya sabe que ocurrió en esa memorable fecha. Estas actitudes históricas no pueden ser repetidas en Nicaragua debido a que las circunstancias son diferentes. Existe un votante, en la actualidad, altamente politizado y con experiencia de tendidos electorales quizás como ningún otro ciudadano de America latina, además, basados en la historia recurrente de estos errores es que los nicaragüenses somos sumamente desconfiados hasta de nuestro propio voto cuando lo depositamos en la casilla de nuestro agrado.

Revisamos boletas, volvemos a revisar, nos otorgamos el tiempo del mundo, estampamos nuestro voto y luego volvemos a revisar “a ver si no nos equivocamos” y luego salimos satisfechos de haber cumplido un deber patriótico. Mi voto manda. Ese voto es sagrado y se defiende mejor con organización electoral, con visión política clara y análisis, por supuesto, del entorno votante. Un fraude, en estas circunstancias es imposible que pase desapercibido. Ojala que nunca más el votante nicaragüense tenga que enfrentar situaciones engorrosas como las de febrero de 1947 entre Leonardo Arguello y Enoc Aguado. Es inaceptable. La participación política del nicaragüense es admirable. Su pasión por la política, su defensa al voto, su empeño mediante los días de campaña, la entrega a su partido, sin horarios, muchos por convicción o mística, la mayoría, lamentablemente por algún cargo gubernamental. Es parte también de nuestra cultura política.

Lo anterior se vislumbra con mayor claridez durante las Elecciones Municipales en donde la participación mayoritaria de los que trabajan en la contienda van tras un empleo, es parte del fenómeno del desempleo en Nicaragua y es allí donde surge otro fenómeno mayormente grave. Se ganan las elecciones tanto Nacionales como Municipales y vienen las “barridas” en el aparato estatal. Es odiosa esa actitud de los entrantes gobernantes. ¿Quién pierde? Nicaragua, observemos: ¿Cuánto nos cuesta reclutar, entrevistar, seleccionar, inducir, entrenar, capacitar y luego ejercitar la cuestión laboral de un funcionario en un cargo gubernamental? Mucho dinero que es del pueblo. Ese cuadro, recurso humano, es lanzado a la calle con una rica experiencia y un alto costo apenas llega el nuevo Presidente de la República o alcalde a la silla presidencial o edilicia.

Bien cierto es que han surgido leyes que regulan este feo quehacer pero al igual que otras leyes son papel mojado y Nicaragua continua postrada porque la mayor parte de los cargos en los Poderes del Estado son mediante la cercanía política del gobernante o bien el criterio muchas veces equivocado del Alcalde. ¿En qué quedamos? Siempre he defendido la tesis de Federick Taylor-uno de los amo de la Administración de Empresas- “El individuo adecuado para el cargo adecuado”, sin embargo, hasta el día de hoy eso es utopía. Es soñar con tanta influencia política o bien el sinsabor del amiguismo o en la mayor práctica el nepotismo que carcome la gestión gubernamental en todos los estamentos del gobierno. Eso no es correcto. Hoy que la campaña inició sin banderín de salida por parte de un cuestionado Consejo Supremo Electoral los cinco Candidatos a la Presidencia hacen lo suyo. Tres de ellos prometen lo mismo de siempre, pero no explican concienzudamente como lograrán todas las promesas de campaña. Don Fabio Gadea al igual que el doctor Arnoldo Alemán hablan de empleo pero hasta allí nomas, un millón de empleos nuevos constituye un plan ambicioso de desarrollo que no se observa en ningún boletín de campaña, el señor Enrique Quiñones otro Candidato que no figura en términos numéricos en encuestas hasta el momento, recorre el país y da la impresión que no se atreve a llenar una plaza pública.

El Apre, liderado por nuestro viejo amigo Róger Guevara Mena, también está ausente en las casillas de las encuestas, pero, bueno, hace su esfuerzo con una campaña muy pobre en algunos sectores de la capital. Daniel Ortega no ha iniciado su campaña, El comandante Ortega no ha dejado de hacer campaña desde que dejó el poder ante doña Violeta de Chamorro y quizás eso sea uno de los factores más beligerantes de su posición en las encuestas. Con el fenómeno Fabio Gadea y de fondo los arpegios de “Pancho Madrigal” en las plazas públicas podría ser que las encuestas en los próximos días denoten variantes considerables, aunado al escándalo provocado por publicaciones en medios locales acerca de supuestas irregularidades del Presidente del Consejo Supremo electoral que ha sido, sin duda, muy bien capitalizadas políticamente por los Partidos en la contienda electoral. Vistas así las cosas Daniel Ortega continua punteando en las encuestas y las mismas lo ubican en un no despreciable primer lugar seguido de don Fabio Gadea y en un lejano tercer lugar aparece el doctor Arnoldo Alemán Lacayo que gran parte de su electorado “le pasa factura” por su mala conducta mediante su periodo presidencial pasado.

Todo parece, al momento, indicar que las fuerzas políticas más beligerantes son el FSLN y el Pli con sus alianzas ampliamente conocidas. A lo interno de ambas fuerzas existen discrepancias aunque se disimulan no dejan de filtrarse elementos que nos conducen a pensar en fisuras cortoplacistas similares a la Uno en el año noventa. Si se consolida el liderazgo de Daniel Ortega reasumiendo la Presidencia en enero próximo, para muchos militantes Sandinistas es que sería saludable que ponga orden en casa, iniciando por algunos Ministerios y otros sectores que a lo largo de su periodo Presidencial no han dejado de ser noticias, negativas de por cierto.

Un triunfo de don Fabio Gadea Mantilla, más conocido como “Pancho Madrigal” la tendencia es que tendrá una oposición política demasiado fuerte y dada las características de la coalición podrían darse, casi a lo inmediato de una asunción al poder, fisuras que conducirían a debilitar la fuerza política en el Parlamento Nacional y de allí que un gobierno Gadeísta podría ser competitivo con la administración de don Enrique Bolaños Gayer.

La retoma del poder gubernamental por parte del Comandante Daniel Ortega ha creado expectativa, fundamentalmente, en las mismas bases del sandinismo. La pregunta recurrente entre esa inmensa masa, militantes de vieja data en el FSLN, es que si Ortega realizará los cambios necesarios en su Gabinete, en el centenar de Alcaldías sandinistas extremadamente cuestionadas-muchas de ellas- por diversas razones, o bien si replanteara a nivel de Asamblea Nacional algunas variables –necesarias- en el marco de la Corte Suprema de Justicia, Consejo Supremo Electoral, Ministerio Publico, Contraloría General de la República y algunos órganos descentralizados. Ya veremos.

Pese a que la oferta política mediante los planes de gobierno no han sido debidamente publicitados, sin embargo, el Comandante Ortega deja entrever que los programas emblemáticos de usura cero, calles para el pueblo, techo, la gallina, cerdo y vaca continuaran, al margen de algunos macro proyectos ligeramente esbozados y considerados como muestra de un ambicioso plan de gobierno.

Don Fabio Gadea por su parte afirma que continuara con el bono productivo, y resto de programas sociales que hasta el momento ha impulsado el gobierno sandinista, pero no explica el ó los métodos que usara para su mejor implementación, cosa que asegura hacer si gana las elecciones. La relación con Venezuela no hay que olvidar que Ortega la ha manejado personalizada debido a su franca y radiante relación con el mandatario venezolano Hugo Chávez, esa amistad no la tiene don Fabio y habría que ver si desde ya existen acercamientos con el Presidente Chávez Frías por parte de la coalición Pli. Cuando menos por cortesía política. El millón de empleos ofrecidos por el Doctor Arnoldo Alemán nos hace pensar que se trata de una propaganda de campaña, pese a tener en su redil mucha gente talentosa capaz de diseñar un ambicioso plan de gobierno en donde se justifique la creación del millón de empleos que tanto necesita Nicaragua. Al momento no aparece aún diseño alguno convincente relacionado al millón de empleos referidos.

Trabajo y paz reza el estribillo de una canción de campaña del Comandante Ortega, y precisamente, trabajo es lo que meridiamente demandan los nicaragüenses, los programas sociales del Frente Sandinista son buenos nadie los discute, pero la creación de empleo serio, sostenido, respetado, de cara a asegurar un futuro inmediato digno a la masa desempleada actualmente seria más beneficioso para el desarrollo del país.

Los programas del gobierno actual son buenos, ya se dijo, pero trabajo formal, estable, con protección de un Seguro Social también firme, solido financieramente no se observa con claridez meridiana en el horizonte político nicaragüense y esto preocupa, preocupa porque el índice de desempleo llama a la reflexión y acciones paliativas no son suficientes para resolver el problema de la familia nicaragüense.

Empleo serio, estable, es el inicio de la permanencia alimentaria en el hogar pobre, subsanando el desempleo se construyen los pilares del desarrollo socio económico, además, la nación demanda estabilidad en Ministerios, la situación nómadas de altos funcionarios en carteras ministeriales es mala señal ya no se diga las “corridas” en el aparato de gobierno central y alcaldías municipales cuando llegan las elecciones nacionales y municipales respectivamente. Creación de empleos y estabilidad laboral es buen negocio en cualquier país civilizado.

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