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actualizado 17 de abril 2012
El país de la libertad de expresión
¿Fue Fidel Castro un dictador?
Por Rodrigo Solís
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Una de las máximas y pilares que en teoría sostienen a la democracia son las sabias palabas de Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”.

Estados Unidos se jacta de ser el país democrático por antonomasia. Es decir, en suelo norteamericano tienes la libertad (y derecho) de expresar cualquier idea o pensamiento sin temor a que el gobierno o la sociedad te censuren. Sin embargo, la realidad es otra. Un claro ejemplo de la hipocresía y doble moral de los estadounidenses ocurrió éste semana.

Ozzie Guillén, entrenador de los Marlines de Florida, declaró a la prestigiosa y laureada revista Time que él respetaba a Fidel Castro. “¿Sabes? Mucha gente quiso matar a Fidel Castro por al menos 60 años, pero ese hijo de puta todavía esta ahí”.

Los focos de alarma se encendieron en la Casa Blanca y la cacería de brujas dio inicio. Los propietarios de los Marlines de Florida emitieron un comunicado diciendo que Fidel Castro es un dictador brutal que ha causado inimaginable dolor por más de 50 años.

¿Fue Fidel Castro un dictador? ¿Ha causado inimaginable dolor al pueblo cubano por más de 50 años? El sentido común (a mí) me dicta que sí. Pero esas no son las interrogantes que deberíamos plantearnos, sino la siguiente: ¿Si una persona tiene una opinión diferente a la mía debo sancionarlo, obligarlo que comparta mis mismas ideas? Por supuesto que no, eso solo lo hacen los dictadores.

Los Marlines (con la anuencia y presión del comisionado de las Grandes Ligas) han suspendido por 5 partidos a Ozzie Guillén. También montaron una rueda de prensa donde lo han hecho disculparse por sus declaraciones. “Les pido perdón con el corazón en la mano, de rodillas”, dijo Ozzie.

No pudieron ser más reveladoras estas palabras. La oligarquía que maneja los hilos de Estados Unidos le gusta ver de rodillas a quienes no piensen como ellos. Y Cuba, para mal o para bien, durante el gobierno (o dictadura) de Fidel Castro ha declinado ponerse de rodillas. No como México, por poner un país de ejemplo. Que tiene a la mitad de su población sumergida en la pobreza gracias a un modelo económico que nos han impuesto durante décadas y que ha demostrado con creces no funcionar.

Dirán que es una exageración. Pero lo que acaban de hacer con un entrenador de beisbol es una muestra de intolerancia. De coartar lo más sagrado que tiene un hombre, que es su derecho de pensar y externar su opinión, le guste o no a las demás personas. Y si vamos a hablar de hombres horribles, los norteamericanos deberían avergonzarse de ellos mismos por permitir que su ex presidente George W. Bush siga tan campante por la vida luego de cometer fraude y genocidio. Durante dos administraciones.

P.D. Una vez más queda comprobado que el mundo de los deportes es el más conservador, homófobo, misógino, retrógrada e hipócrita que existe, al menos en EEUU (¿recuerdan el circo que hubo entre la NFL vs la teta de Janet Jackson?).

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