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actualizado 8 de Agosto 2012
Caminos de Iberoamérica: Chile
El Chile independiente fue terreno fértil para la poderosa Inglaterra del siglo XIX
Por Ignacio Pareja Amador
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En esta primera entrega hablaremos del país más austral de nuestro continente, una nación de alargada silueta, aislada por los andes, pero conectada al mundo por el ímpetu de su gente. Comenzaremos por contar su historia, porque es símil a la de la mayoría de países latinoamericanos, pues se caracteriza por una serie de hechos específicos donde están presentes elementos como la dominación extranjera, las disputas por el poder entre terratenientes, oligarcas, empresarios y políticos locales.

Existen dos momentos históricos que son los más representativos en el escenario primario de Chile. En primer lugar está la lucha por la independencia de 1810 a 1817, cuando de la mano del General argentino José de San Martín, el General Bernardo O’Higgins, quien fuera el primer presidente chileno, ganó la liberación para su pueblo.

Esta lucha, al igual que la suscitada en todas las colonias españolas, se inspiró en los principios de la revolución francesa: la libertad, la igualdad y la fraternidad. O’Higgins trató de gobernar bajo este legado ilustrado, pero a causa de intereses encontrados de la elite económico-política tuvo que desistir y dejar la presidencia.

A este “humilde” líder le siguieron una serie de individuos con ideas encontradas: liberales, conservadores, oligarcas, empresarios, ganaderos, agricultores, vinicultores, etc. La dinámica política del Chile del siglo XIX responde a una lucha por el poder entre los distintos grupos internos dominantes, que buscaban imponer sus intereses sobre los de la colectividad y muchas veces fueron apoyados por las potencias del momento.

El Chile independiente fue terreno fértil para la poderosa Inglaterra del siglo XIX. Para 1838, Chile era el segundo mercado en importancia de la isla europea, sólo por debajo de la India. Esta influencia inglesa fue una de las tantas herencias que dejó el régimen español, ya que durante la colonia, la afluencia de mercancías inglesas y holandesas infestó las costas chilenas en el siglo XVIII como consecuencia de la ineficiencia productiva y la corrupción política del régimen colonial español.

El segundo momento que cambió la historia chilena e incluso modificó su geografía fue la Guerra del Pacífico de 1879-1883. Este conflicto estalló cuando en 1878 el presidente boliviano Hilarón Daza exigió que se gravara un impuesto a las empresas chilenas que explotaban los nitratos en el desierto de Atacama (propiedad de Perú y Bolivia). El nitrato era abundante en la zona norte colindante con el Chile de aquel entonces, los dueños eran en su mayoría chilenos que no estaban de acuerdo con pagar rentas e impuestos a los gobiernos del Perú y Bolivia.

Chile ganó la guerra, sus tropas invadieron la ciudad de Lima y el Puerto del Callao, que fuera el principal ancladero de la costa occidental de América del Sur. Desde aquella guerra Bolivia no volvió a ver costas en su geografía, además el gobierno boliviano, como bien lo dice el escritor uruguayo Edgar Galeano, “[…] no se dio cuenta de lo que había perdido con la guerra: la mina de cobre más importante del mundo actual, Chuquicamata, [que] se encuentra precisamente en la provincia, ahora chilena, de Antofagasta”, la región económica más importante del Chile contemporáneo.

Las razones de la guerra se pueden dimensionar mejor si consideramos que, como lo afirmó James Cockcroft, cuando “[…] estalló la guerra del Pacífico las rentas de los nitratos representaban menos del 5% de los ingresos del gobierno chileno. Diez años después ascendían a más de la mitad del mismo”.

Hubo también disturbios en el sur del país, donde los colonos mestizos, rompiendo con un pacto previo, traicionaron a los indios araucanos, quienes fueron mandados al sur montañoso como consecuencia de uno de los tantos procesos de blanqueamiento acontecidos en diversos países de nuestra región. La historia chilena se caracteriza por la presencia de huelgas, dominación extranjera, choque de los intereses de los oligarcas y el aprovechamiento del recurso ganado en la Guerra del Pacífico.

Sin embargo, la riqueza derivada del nitrato no duró mucho tiempo, ya que en 1911 un químico alemán descubrió que era posible producir nitrato fijando el nitrógeno del aire (Procedimiento Haber). Esto aseguró el fin de las ganancias sobre los nitratos y propició la búsqueda de otro recurso que sustituyera los ingresos del mismo. Poco a poco, el cobre comenzó a ganar terreno en la economía chilena al grado de convertirse, entrado el siglo XX, en la principal exportación chilena.

A nivel político también hubo cambios. La primera guerra mundial denotó que Reino Unido (RU) había perdido presencia en el mundo, la nueva potencia, Estados Unidos (EE.UU.) ocupó su lugar en Chile.

En lo que se refiere a la vida política, la tradición democrática chilena se mantuvo constante durante más de la mitad del siglo XX. Los enfrentamientos electorales entre los diferentes partidos políticos (Partido demócrata cristiano, partido radical, partido comunista, etc.) no rebasaban las delimitaciones regionales, por lo que pudo mantenerse la estabilidad política del país. La tradición democrática se rompe en septiembre de 1973, año en que el gobierno de Salvador Allende es derrocado por la milicia chilena…

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