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actualizado 19 de diciembre 2012
Estados Unidos y el abismo fiscal
Obama en su segundo mandato se enfrenta al “abismo fiscal”
Por Gustavo Adolfo Vargas
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Actualmente, el factor más importante para la evolución de la economía estadounidense es el llamado “abismo fiscal”. Si el Gobierno y el Congreso no alcanzan el consenso a partir del 1 de enero de 2013, entraría en vigor un alza de impuestos, lo cual tendría un gran impacto sobre la economía.

Acorde con los cálculos de la Oficina de Presupuesto del Congreso, la combinación de aumento de impuestos y reducción de gastos podría provocar una contracción de 0.5% el próximo año e incrementar el desempleo de 7.9% a 9.1%.

En 2010 y 2011, el Congreso esperó hasta el último momento para evitar una subida de impuestos y el incumplimiento del límite máximo de la deuda estadounidense, respectivamente, causando estragos en los mercados.

Según Alan Ruskin, estratega de Deutsche Bank, si el “abismo fiscal” no se resuelve pronto, el dólar podría debilitarse.

Obama en su segundo mandato se enfrenta al “abismo fiscal” (fiscal cliff), que tiene como única salida un brusco aumento impositivo, sumado a un recorte de los gastos que recaerá sobre el 90% de las familias norteamericanas.

Los dos mecanismos del “fiscal cliff” arrancarán simultáneamente, entre fines de diciembre de 2012 e inicios de enero de 2013. Obama y el Congreso dominado por los republicanos, acordaron postergar la solución del tema del déficit fiscal que asciende a un billón de dólares anuales.

En ese escenario, se perfilan los ajustes pendientes y la reducción de los beneficios sociales que, aunados al incremento de la pobreza, generan una crisis social con huelgas y movilizaciones que hasta hace poco parecía impensable en la primera potencia imperial.

Existe una generalizada certeza entre los especialistas: la no reactivación plena del consumo y la persistencia crónica del desempleo con una tasa del 9.3%, complica todas las variables de la recuperación económica de Estados Unidos.

El espectro de una insolvencia de pago sistematizada (producida por el déficit y la baja de recaudación fiscal), hace temer a los analistas del sistema un repunte de la crisis financiera en Estados Unidos, ya no a nivel de los bancos y entidades privadas, sino a nivel estatal.

The Wall Street Journal, el vocero más influyente del poder financiero de Estados Unidos estima que la crisis (endeudamiento y baja de recaudación) de los estados de la Unión, agrava el desempleo y extiende los ajustes (reducción de planes sociales) a todo el territorio.

Este proceso de sobreendeudamiento (agregado a la caída de la recaudación por la desaceleración económica) no solo amenaza la estabilidad económica y la “gobernabilidad” del sistema en Estados Unidos, sino que también (y como ya sucedió con los bancos y empresas privadas) puede llevar al colapso masivo a los propios Estados de la Unión.

Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, exhortó al Gobierno y al Congreso a lograr un acuerdo para evitar el abismo fiscal, subrayando que constituye una gran amenaza para la economía del país.

El presidente del Banco Central estadounidense sostuvo que los temores sobre el abismo fiscal están provocando incertidumbre en los mercados financieros y posiblemente perjudiquen el crecimiento.

Destacó la importancia de iniciar 2013 con un acuerdo bipartidista para aprobar un aumento en el techo de la deuda que actualmente asciende a 16.4 billones de dólares.

Advirtió que un fracaso a la hora de alcanzar un acuerdo oportuno, actualmente podría suponer mayores costos económicos y financieros. Pidió un marco creíble a largo plazo para ubicar el presupuesto federal en un buen camino, advirtiendo que no se deben tomar medidas que se sumen innecesariamente a los obstáculos que afronta la economía.

Acotó que la FED ve el crecimiento de la economía de Estados Unidos demasiado pausado y amenazado por la crisis de la zona euro, una lenta creación de empleo y las dificultades del flujo de créditos, que está conteniendo la recuperación del sector inmobiliario.

Atribuye la reducción temporal de la tasa de crecimiento, a la crisis financiera de 2007 a 2009, lo que según él explicaría en parte la inusual lentitud de la recuperación. Sin embargo, sostiene que la serie de obstáculos que encara la economía parece ser una causa más importante, citando el daño al sector inmobiliario, a los mercados hipotecarios, y al fuerte endurecimiento del crédito.

*Diplomático, jurista, y politólogo

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