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actualizado 26 de julio 2012
Infancia en soledad
Si el juego es importante para el niño, también lo es el hecho de ser feliz
Por Antonio Saugar
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En la actualidad, los niños tienen cada vez menos tiempo para jugar. Sus juegos dependen de la larga lista de actividades escolares que realizan y que, a veces, sufren. Pero hay algo quizás más preocupante: un tercio de ellos juega solo la mayoría del tiempo con consolas y computadoras. Así se desprende de un estudio sobre el binomio familia-juego, elaborado por Petra María Pérez, catedrática de Teoría de la Educación de la Universidad de Valencia, en España.

Jugar en la calle, algo muy normal hace unos años, es una actividad que casi no existe, ya que no los pequeños no tienen lugares para poder disfrutar de sus juegos sin peligro: la calle ya no es lo que era.
El tiempo libre de los más pequeños está ocupado por las actividades extraescolares, que les impiden desarrollar una cultura de juego necesaria para su evolución como personas.

Si el juego es importante para el niño, también lo es el hecho de ser feliz. El 85% ciento de los niños españoles se considera feliz, según un estudio de 2009 realizado por la Universidad Complutense de Madrid, en colaboración con la Fundación Crecer Jugando. El análisis señala que los chavales asocian felicidad a sus familias, amigos y a su aceptación en el entorno en el que se mueven. Los niños españoles son los segundos más felices de Europa, por detrás de los Países Bajos, señala el estudio.

A las actividades extraescolares que quitan tiempo de juego a los niños, hay que añadir los deberes escolares. Los padres están divididos ante la conveniencia o no de que sus hijos realicen estas tareas al salir de clase.

Tras la polémica surgida en Francia, donde se llegó a realizar una “huelga de deberes”, las asociaciones de padres mostraron sus posturas ante el tema. Así, la Confederación Católica de Padres de Familia y Padres de Alumnos se mostró favorable a que los niños hagan deberes en casa, ya que la “huelga de deberes” contribuiría al fracaso escolar.

Para ellos, los deberes “ayudan a crear un hábito de trabajo y de orden”. Por su parte, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa) denunció que existe una sobrecarga de deberes escolares, y que éstos “representan, en gran medida, un fracaso del sistema educativo”. Los niños “deberían cumplir el proceso de enseñanza y aprendizaje en la escuela y en el horario escolar”, afirmaba.
Ceapa considera que los menores “necesitan tiempo para realizar actividades deportivas, culturales o de esparcimiento, que también contribuyen a su desarrollo personal”.

“Crisis” es la palabra que más han oído los niños últimamente, un 89% de los encuestados para el estudio Percepción de la realidad de los niños españoles: otra visión de la crisis, elaborado por el Instituto de Orientación Psicológica EOS. El 40% oye hablar diariamente de la crisis, por encima de “Messi” (27%) y “Ronaldo” (11%). Respecto a dónde han oído hablar de la crisis, ocho de cada 10 niños la han oído de boca de sus padres.

El estudio señala que un 50% de los niños nota que sus padres están más preocupados que antes; y que un 32% se ha dado cuenta de que están más cansados que en otras épocas.

Los pequeños notan que sus padres están más cansados porque perciben que juegan menos con ellos, y que están menos alegres. Señalan, además, que sus padres llegan más tarde a casa o incluso trabajan más horas, por lo que tienen más sueño durante el día.

Entre los consejos que los niños dan a sus padres para llevar mejor la crisis, el estudio destaca jugar más con ellos, sonreír más, y dar más besos y abrazos. Además, el 91% de los niños considera que ayudar más en casa, estudiar más y hacer los deberes más rápido puede ayudar a mejorar el ánimo de los padres.
Joan Manuel Serrat se refiere a los niños en su canción Esos locos bajitos. Cuando llegan, se convierten en lo más querido de la casa. Son los niños. Esos seres que, aunque algunos puedan pensar lo contrario, también forman parte de nuestra sociedad. Especialmente porque son el futuro. Quienes dirigirán el mundo dentro de unos años. Los adultos debemos educar a los niños para, entre otras cosas, evitar que cometan los mismos errores.

De todas formas, como canta Serrat:
“Nada ni nadie puede impedir que sufran
que las agujas avancen en el reloj
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día
nos digan adiós”.

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