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actualizado 19 de marzo 2012
Racismo y xenofobia, la otra cara de la crisis europea
Existe una fuerte presencia de grupos neonazis en el centro de Europa
Por Maximiliano Sbarbi Osuna
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Grupos racistas actúan cada vez con una mayor coordinación internacional y con más violencia. Gitanos, musulmanes, turcos y albaneses son los principales blancos de las bandas neonazis europeas. Varios políticos exacerban el problema culpando a los extranjeros por las dificultades económicas.

Durante un emotivo homenaje a las diez víctimas asesinadas por el grupo neonazi Clandestinidad Nacionalsocialista, la canciller alemana Angela Merkel declaró públicamente a fines de febrero que esta célula “es una vergüenza” para Alemania.

Pocos días después, la policía detuvo a 33 miembros del comando ultraderechista Oficina de Acción del Medio Rin, que espiaron y atacaron a militantes de izquierda en todo el país.

En el acto presidido por Merkel, funcionarios alemanes se comprometieron a luchar contra el creciente racismo y más aun luego de que Clandestinidad Nacionalsocialista fuese una banda constituida solamente por tres personas, que se había formado en 1998 y que se descubrió recién a fines de 2011, operando de manera anónima, asesinando extranjeros, colocando bombas y asaltando bancos.

Pero no sólo Alemania está experimentando una moda xenófoba que se manifiesta en los jóvenes violentos, sino que existe una fuerte presencia de grupos neonazis en el centro de Europa, principalmente en la República Checa, que mantienen vínculos con extremistas de Rusia y Alemania.

En los últimos seis meses, en la República Checa, hubo 23 atentados racistas contra los gitanos que le provocaron la muerte a tres personas. En 2009, un ataque dejó una niña de dos años discapacitada.

En España se encuentran los White Boys, que utilizan máscaras blancas y que reivindican al militante neonazi Josué Estébanez, que asesinó a un joven en el metro madrileño.

Nuevos y numerosos ataques

Las víctimas en el centro de Europa suelen ser los gitanos y los turcos, pero también los albaneses sufren la persecución en esta zona y en Italia. En la Europa Nórdica, España, Francia y Gran Bretaña los musulmanes inmigrantes o descendientes de inmigrantes son el blanco de las bandas xenófobas.

Un informe presentado días atrás por el Ministerio del Interior checo prevé numerosos ataques racistas en los próximos meses, ya que alrededor de cuatro mil personas forman parte de comandos paramilitares que se encuentran infiltradas en la policía o actúan desde la clandestinidad.

Asimismo, el Ministerio señala que unas 400 personas forman el núcleo duro proclive a cometer actos terroristas.

El paper indica, también, que los jueces son un objetivo claro de la violencia xenófoba organizada. Intimidaciones y amenazas fueron suficientes para que la justicia tuviese que aplazar los procesos a acusados de acciones violentas en la República Checa.

Campos de entrenamiento

Las autoridades checas comenzaron a advertir que los comandos neonazis disponían cada vez de más armas. Una de las causas es la que revela el documento: la infiltración de extremistas en las fuerzas de seguridad, estatales y privadas.

Además, poderosos explosivos solamente utilizados por el Ejército fueron decomisados a extremistas.

Pero el motivo más peligroso fue el descubrimiento de campos de tiro y entrenamiento para la lucha en el que los militantes practicaban con miembros de bandas alemanas y rusas. La cooperación internacional alertó a Europa porque evidencia que se está ante una importante amenaza.

Causas de la violencia

La quita de beneficios sociales, la pérdida de empleos y el deterioro de la calidad de vida en varios de los países por las dificultades económicas suelen generar análisis simplistas que concluyen que los culpables de los problemas son los extranjeros.

Por eso, desde el comienzo de la crisis financiera en 2008, los ataques racistas se multiplicaron.

La reacción de los inmigrantes ante la exclusión social es muchas veces violenta, lo que alimenta aun más a los grupos xenófobos para cometer más actos criminales.

Aunque no solamente las condiciones sociales despiertan al racismo, sino que varios políticos utilizan el odio latente para atraer votantes.

En este sentido, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, pronunció en la campaña electoral un discurso racista y deslizó la expresión “en Francia hay demasiados extranjeros”, con el fin de atraer al electorado que culpa de los problemas económicos del país a los argelinos y gitanos.

¿Cómo combatir el racismo?

La detección de los militantes fascistas es más compleja que hace unos diez o veinte años, dado que varias bandas ya no utilizan sus cabezas rapadas, se visten de forma más casual y su estética es menos agresiva, para pasar desapercibidos.

Una forma de debilitar a esta amenaza social, que va en aumento, no es sólo investigar profundamente a las fuerzas de seguridad por posibles infiltrados, sino que desde las escuelas se debe impulsar la integración.

El motivo humanitario y solidario con los extranjeros es la principal causa, pero además, Europa hoy en día necesita ser multiétnica, ya que el envejecimiento poblacional requiere de una fuerza de trabajo y de profesionales foráneos jóvenes, a pesar de la crisis económica.

El futuro de una sociedad pacífica e integrada depende de que en la educación escolar y en los hogares se promueva la apertura hacia los extranjeros, para que Europa no repita el horror de la xenofobia, que fue representada desde algunos Estados por fanáticos racistas, que llevaron al continente a una de las peores tragedias de la humanidad.

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