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actualizado 23 de mayo 2012
Como anhelaba Karzai, las tropas de la OTAN dejarán Afganistán en 2013
Las millonarias ayudas, en tanto, no se modificarán
Por Maximiliano Sbarbi Osuna
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Pocas novedades de peso al concluir, ayer, la cumbre de la OTAN en Chicago: los anuncios más importantes coincidieron con la agenda iniciada hace más de una década: continuar el despliegue militar en Afganistán, al menor costo posible.

Siguiendo la retórica de que la misión en Afganistán es un sacrificio para las naciones centrales en crisis aunque la seguridad de los afganos e, indirectamente, la de los ciudadanos de los países de la OTAN justifica su existencia–, los jefes de los países implicados en Asia Central aceptaron la retirada un año antes de lo previsto.

La ISAF, Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad, compuesta por 28 países que mantienen 130.000 soldados en Afganistán va a traspasar la responsabilidad de la seguridad a las fuerzas afganas a fines de 2013, en lugar de 2014.

Fue el mismo presidente de Afganistán, Hamid Karzai, quien pidió que se adelantara la retirada de las tropas extranjeras cuando, en marzo pasado, un soldado estadounidense asesinó a 16 civiles a sangre fría.

Al mismo tiempo, Karzai exigió respetar los acuerdos de la Conferencia de Bonn de diciembre de 2011, cuando se prometió una ayuda de u$s4.100 millones anuales para entrenar al ejército afgano.

El cambio de planes contiene un alto grado de simbología porque en este año electoral la mayoría de los estadounidenses se muestra contrario a la permanencia de tropas en el país musulmán, ya que esto puede influir en la recuperación económica.

Tras la retirada de los soldados de la ISAF, un cuerpo de elite de unos miles de soldados quedará hasta por lo menos 2024 para asegurar que el ejército de Afganistán logre enfrentar a la insurgencia. Francia, por su parte, mantuvo su postura de dejar Afganistán a fines de 2012.

A pesar de que Al Qaeda se encuentre en retirada en Afganistán, los EE.UU. quieren mantener el control de Asia Central por ser una ruta estratégica para el transporte de hidrocarburos, desde el Mar Caspio hacia China, Pakistán e India.

Respecto del escudo antimisiles, la OTAN anunció en la reunión que su primera fase ya se encuentra operativa, lo que significa que las amenazas de Rusia no fueron tomadas en cuenta. El Kremlin había advertido días atrás que si no se abría la participación de Rusia en el proyecto, la Alianza Atlántica debería brindar garantías jurídicas por escrito que el sistema no será dirigido en su contra. De no llevarse a cabo estas peticiones, Moscú desplegaría misiles en un enclave europeo, que serían capaces de atravesar el sistema de la OTAN.

La Alianza asegura que la mayor amenaza proviene de Irán, pero el objetivo de Washington es que Europa continúe dependiendo militarmente del Pentágono y beneficiar a las compañías Boeing, Lockheed Martin –el contratista militar más grande del mundo– y Raytheon –la cuarta empresa militar de los Estados Unidos.
En tanto, desde la cumbre de ayer, la OTAN aseguró que aunque Rusia se muestre molesta, el diálogo para una cooperación futura debe continuar.

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