Miércoles, 22 de Mayo de 2019
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actualizado 20 de nov. 2012
La informalidad en la burocracia
La “estructura burocrática es en todas partes producto tardío de la evolución”
Por Ignacio Pareja Amador
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En los últimos años ha habido diversos debates que buscan explicar de manera más cercana la labor de los modelos administrativos como fuente para hacer más eficientes a las organizaciones.

De estos debates sobresale el que puede abrirse entre la escuela burocrática de pensamiento, que encabeza Max Weber y el reconocimiento de la informalidad como un elemento que está en la base de la organización y que puede determinar el éxito o fracaso de la misma.

El máximo exponente de la escuela de la burocracia afirmó que la “estructura burocrática es en todas partes producto tardío de la evolución”. Desde la perspectiva de Weber la mejor forma para administrar a una organización era justamente la burocracia, la cual, lejos del sentido peyorativo que acompaña al concepto hoy en día, era considerada por el autor alemán como un sinónimo de racionalidad y eficiencia.

La fuerza y estabilidad de la organización se basaba en el orden jerárquico y en la división entre el área administrativa y el área operativa, siendo los puestos de trabajo impersonales, lo cual reducía la dependencia hacia los trabajadores al ser los cargos independientes a la persona que los desempeñara, que tendría una duración temporal en el puesto.

Hay dos elementos que distinguen a la escuela weberiana: la racionalidad y la existencia de las reglas, normas y procedimientos. El uso del primer elemento nos acerca a organizaciones más dinámicas, mientras que el uso del segundo elemento puede encausarnos a cuestiones estáticas, donde la norma no ve más allá de la complejidad de la realidad imperante.

Los postulados de Weber pueden ser exitosos en un ambiente de certidumbre, en un momento donde los actores de la organizaciones ejerzan su rol de manera satisfactoria, sin embargo, la falta de flexibilidad causada por el predominio de las reglas y normas han llevado al replanteamiento de este modelo como respuesta para atender las demandas ciudadanas, en una sociedad que prefiere saber de resultados, en vez de enfrascarse en amplios y complejos procedimientos que suelen perder su sentido en términos de la modernidad.

Por otro lado, el esquema de administración pública que ha comenzado a ganar fuerza actualmente es justamente el modelo de gestión por resultados, el cual no se concentra en el procedimiento (contrario a la escuela weberiana), sino en los resultados. Pero tampoco hace un análisis de la importancia de los individuos para lograr estos resultados, lo cual muestra que no toma como prioridad el análisis de la informalidad en sus distintos procesos, dejando un aspecto de gran relevancia fuera de su estudio, afectando sin duda a la organización.

La informalidad, que podríamos decir son todas aquellas practicas cotidianas que se dan en el sector público, pero que no están en los manuales de operación (relaciones entre empleados, amistades, compadrazgos, formas de trabajo, etc.) ha sido un elemento que de acuerdo con Luis Montaño forma parte de la base misma de las organizaciones. No es en ningún momento un residuo de la formalidad, sino que alberga en su concepto cualidades especiales que pueden explicar el éxito o fracaso de una organización. Es una condición que tiende a entenderse de manera diversa dependiendo del contexto de la unidad productiva, o de la perspectiva desde donde se estudie, ya sea en un nivel operativo, en un nivel de mando medio o desde la dirección.

La condicionante del nivel de desarrollo de los países también determina si la informalidad puede percibirse como una condición que genere ventajas como en el caso de los países desarrollados, o sea un obstáculo para el progreso como en el caso de los países en desarrollo.

Sin embargo, independientemente de los enfoques que puedan atender a la definición de la informalidad, debemos tener en claro que es una condición presente en todas las organizaciones, independientemente de los mecanismos institucionales (jurídicos, administrativos, organizacionales) que existan en la organización, por lo que tiene un papel determinante e igual en importancia que los aspectos formales que la constituyen.

La informalidad ha sido estudiada y desarrollada como un tema de la administración básicamente privada, la cual debido a su naturaleza para producir utilidades a favor de una persona o un grupo en particular de individuos, tiende a explorar, indagar e investigar mejor los fenómenos que ocurren en la organización, con el objetivo de mejorarla.

La modernización de las organizaciones es uno de los canales que tienen las mismas para adaptarse a los esquemas que se han acelerado con la globalización. Entender este fenómeno social, económico y cultural de manera correcta ayuda a las organizaciones a aprovechar el entorno en su beneficio. La modernización de la burocracia se convierte entonces el elemento necesario para cambiar las reglas del juego y transformar la rigidez del sector público, dando realce al valor e importancia de la sustancia social en las organizaciones.

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