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actualizado 16 de Octubre 2012
El programa nuclear iraní obsesiona a Netanyahu
“Israel es lo primero”, intensifican los preparativos militares para una guerra contra Irán
Por Gustavo Adolfo Vargas
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Es probable que por la delicada coyuntura en Medio Oriente: donde virtualmente todos sus países padecen las convulsiones de la ostensible guerra civil en Siria y el proyectado unilateral ataque de Israel sobre Irán, involucre en forma directa a diferentes países.

Robert Gates, ex-secretario de Defensa estadounidense, que fue director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), advirtió en el Foro Norfolk, que debe tomarse muy en serio un ataque de tal naturaleza de parte de Israel contra las instalaciones nucleares de Irán, lo que traería consecuencias catastróficas para los intereses vitales de Estados Unidos en la región.

Gates indicó, que Israel no tiene luz verde para aventurarse militarmente contra Irán. Tampoco descartó la grave situación de Estados Unidos que se encuentra al borde de una insolvencia financiera, derivada de la parálisis producida por la compleja querella de sus dos polarizados partidos que se muestran más preocupados por ganar las elecciones que en salvar el país, a su juicio, inequívoca señal de decadencia.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, logró deshacerse de la perenne amenaza de los pequeños partidos de su coalición, entre ellos los ultrarreligiosos, que intimidaban con romper el Ejecutivo cada vez que veían peligrar sus demandas.

La justicia israelí, había ordenado la reforma de la conocida como ley “Tal”, que exime a los judíos ultraortodoxos de cumplir el servicio militar obligatorio para el resto de los israelíes (tres años para los hombres y dos para las mujeres), antes del fin de verano por considerarla discriminatoria.

Ciertos analistas especulan sobre los posibles motivos de este giro político, apuntan justamente a una eventual campaña bélica en contra de las instalaciones nucleares de Teherán, ahora que el Gobierno está más fortalecido que nunca y representa a amplios sectores de la sociedad israelí.

El “modus operandi” no es nuevo. En 1967, antes de la guerra de los seis días, el Likud se unió a los laboristas para formar un Gobierno de Unidad Nacional, para afrontar la campaña militar de ese entonces.

Con Mofaz, de origen iraní y ex ministro de Defensa, hay ya tres exjefes del Estado Mayor en el Gobierno, lo que cobra relevancia en un momento en el que las amenazas israelíes sobre un posible ataque a Irán se intensifican.

Netanyahu, está obsesionado con el desarrollo del programa nuclear iraní, el cual considera un peligro existencial semejante al Holocausto.

En lo que posiblemente sea el primer caso que el mundo conoce, la potencia imperial estadounidense está sometida a los designios del Estado de Israel y le rinde tributo (en ayuda militar y económica por valor de más de cien mil millones de dólares durante los últimos cincuenta años) para exiguo beneficio de la economía mundial y unos cuantos aliados.

Nunca en la historia, otros imperios con una minoría tan diminuta, como los sionistas estadounidenses, actuaron por la fuerza en nombre del Estado tributario, ni ha ejercido la influencia tan poderosa de que disponen para servir a los intereses militares de una potencia extranjera, absorbiendo el erario público y empobreciendo a la inmensa masa de contribuyentes y consumidores de energía en aras del objetivo de que exista un “Gran Israel”.

Históricamente en los análisis sociales modernos, ha sido adrede aligerada y tergiversada la manipulación política y la exhibición pública, y descarada de una élite de poder, en beneficio de un gobierno extranjero por periodistas y expertos cómplices; otro ejemplo del omnímodo poder de la intimidación del poder sionista.

Justamente este ejercicio de poder de la élite en nombre de un gobierno extranjero es lo que explica unas dispendiosas guerras imperiales, reiteradas contra países árabes e islámicos, incluso en medio de una persistente crisis económica de primer orden.

Como la primera y obstinada lealtad del lobby israelí se debe a Israel, no tiene el menor reparo en agravar el déficit fiscal estadounidense debido a unos multimillonarios gastos militares para librarlas y destinadas a promover la dominación israelí en Oriente Próximo.

Persuadidos de que “Israel es lo primero”, intensifican los preparativos militares para una guerra contra Irán. Sin embargo un ataque de esta magnitud no se traducirá en una guerra breve y localizada, sino en una conflagración regional, que reducirá drásticamente el flujo de petróleo, proyectando a niveles estratosféricos los precios, empujando y llevando a una crisis mundial en menos tiempo del que imaginamos.

*Diplomático, jurista y politólogo

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