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actualizado 29 de octubre. 2012
La descomposición de la Guerra civil en Siria
La situación económico-financiera se deteriora dramáticamente en Irán, sublevando a comerciantes y trabajadores
Por Gustavo-Adolfo Vargas*
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Un desolador paisaje se dibuja en medio oriente y la abierta guerra civil en Siria, involucra ahora, tras su fase encubierta, a los actores fronterizos, quienes participan activamente del lado de las partes enfrentadas.

Arabia Saudita, Jordania, Qatar y Turquía, son del bando de los alzados, con la dirección de la OTAN y el beneplácito de los Estados Unidos; Irán y el Hezbolá chiíta libanés, a la par del régimen del atribulado Bashar Assad, quien aún goza del apoyo de Rusia y China cuando la oposición se encuentra fraccionada sectariamente.

Se han balcanizado las lealtades regionales, acorde con las sectas y etnias de determinado país, como Irak y Líbano: sunitas con los rebeldes sirios y chiítas con sus correligionarios alawitas de Assad.

Medio Oriente padece el preámbulo de una guerra teológica que se avecina (azuzada por Israel), entre sunitas (80% de los mundos árabe e islámico) y chiítas (15% de los mundos árabe e islámico), con 5% de otras denominaciones teológicas.

La situación económico-financiera se deteriora dramáticamente en Irán, sublevando a comerciantes y trabajadores. Las severas sanciones de la ONU, encabezadas por Estados Unidos, han originado casi el colapso del rial y el desplome de sus exportaciones de crudo, con efectos limitantes restringiendo la ayuda de la teocracia persa a Assad.

La guerra civil en Siria ya engloba a Líbano, con fuertes tensiones entre sus múltiples sectas fracturadas e incomprensiblemente aún cohesionadas, sobre todo, entre sus sunitas (afines a Arabia Saudita/Qatar), e Iran y su chiísmo (Hezbolá/Partido Amal).

Las fronteras Sirias, excepto las alturas del Golán ocupadas por Israel, se encuentran incendiadas a distintos niveles y hoy su mayor foco reside en la tras-frontera de Turquía (único país islámico miembro de la OTAN).

Acontecimientos como el derribo de un avión otomano en el espacio aéreo sirio, el resurgimiento de los planes independentistas kurdos o el intercambio de ataques con el ejército sirio, podría desatar una guerra regional de varios actores que quizá implique a la OTAN.

El bombardeo de una ciudad limítrofe de Siria con Turquía, ha despertado temores de que el intento del presidente Bachar al Asad, de sofocar una rebelión interna se convierta en una guerra regional entre ambos vecinos.

En otra frontera de Siria, Jordania: el rey Abdalá II, disolvió el parlamento y citó a nuevas elecciones. Desenlace que según la mayoría de observadores apuesta a su inestabilidad y al surgimiento de los Hermanos Musulmanes, quienes por su parte proyectan sabotear las próximas elecciones parlamentarias, lo cual detona la extenuación de la monarquía jordana, al acorde de una débil economía.

No pocos, asocian el deterioro de la relación entre los beduinos y el rey a su matrimonio con la reina Rania (de origen palestino), lo cual otorgó enormes privilegios tanto en el gobierno como en el sector privado al grupo palestino-jordano.

Tal idea, esta desvinculada de la realidad, puesto que la ascensión de los palestinos-jordanos se debe a su apreciable nivel educativo (uno de los mayores en el mundo árabe, similar a los libaneses).

Especulativos movimientos son los responsables del reciente incremento en los precios internacionales del petróleo y de los alimentos, cuyas alzas afectan más a los países de menor ingreso importadores de materias primas. La variación de dichos precios se ha visto asociada por un significativo ingreso-egreso de estudiadas inversiones en los mercados del crudo.

El Fondo Monetario Internacional, publicó un reporte en el que sostuvo que el incremento en el precio de los alimentos puede dificultar los esfuerzos por contener la inflación y de brindar una red de protección apropiada a los pobres. Según sus datos, el precio promedio internacional del maíz, trigo y soya, tres granos que junto con el arroz constituyen la base de la alimentación mundial, prácticamente se han triplicado desde 2005.

Es ostensible, como las revueltas se propagan en el planeta presagiando el colapso de la globalización, en un tiempo cuando los recursos vitales, incluyendo alimentación, agua, empleo y seguridad, se tornan cada vez más escasos y difíciles de obtener.

Los crecientes controles y la fuerza usada para proteger a las élites ya orquestan la extinción de la especie humana de la faz de la tierra.

*Diplomático, Jurista y Politólogo.

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