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actualizado 13 de diciembre 2013
Mare Nostrum de Estados Unidos
La administración Obama refuerza su primera línea defensiva, en el resucitado Mar Mediterráneo de Estados Unidos, incluyendo a Centroamérica, donde se juega el devenir
Por Gustavo Adolfo Vargas*
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El acuerdo de un nuevo condominio Washington-Moscú en el Medio Oriente, selló el ascenso del nuevo orden mundial tripolar (Estados Unidos-Rusia-China), sustituyendo el caduco y secreto Tratado Sykes-Picot del colonialismo franco-británico, concluido el 16 de Mayo de 1916 entre el Reino Unido y Francia, quienes acordaron la división general del Oriente Medio.

Una vez terminada la guerra y habiendo derrotado al Imperio otomano, Francia recibiría la actual Siria y su zona costera que se convertiría en el Líbano, influenciando hacia el Este, hasta Mosul. Los británicos obtuvieron Basora y Bagdad, y un ámbito de influencia hacia el Este, hasta Persia.

La administración Obama refuerza su primera línea defensiva, en el resucitado Mar Mediterráneo de Estados Unidos, incluyendo a Centroamérica, donde se juega el devenir.

La Doctrina Monroe, sintetizada en la frase “América para los americanos”, fue concebida por John Quincy Adams y atribuida a James Monroe en el año 1823, so pretexto de proteger al Nuevo Mundo del colonialismo europeo.

México se encuentra en un callejón sin salida, en el geoestratégico juego que libra Estados Unidos para controlar su Golfo y el Mar Caribe, como parte de su nuevo rediseño militar-energético y de seguridad, replegándose a su primera línea defensiva tras la fallida guerra contra Siria y el advenimiento del nuevo orden tripolar que hoy comparte con Rusia y China.

Es un tablero de ajedrez global-regional-local, donde la otrora superpotencia unipolar, Estados Unidos, mueve sus fichas para la consecución de sus objetivos primordiales: la seguridad energética de Norteamérica, paralela a su seguridad doméstica, como requisitos para incorporar a México al Comando Norte (NORAD).

En la mira estarían los pletóricos yacimientos de hidrocarburos en el Golfo de México y en el Mar Caribe, que pretenden rebautizar como Golfo de Estados Unidos, lo cual parece revivir el concepto del geo-estratega estadounidense-holandés Nicholas John Spykman referente al Mar Mediterráneo de Estados Unidos, “un mare Nostrum”, similar al del imperio romano que integra la superficie del Golfo de México (1.55 millones de Km2) y del Mar Caribe (2.754 millones de Km2) que totalizan una superficie de 4.304 millones de Km2.

Según un enfoque económico-geográfico de Spykman, contrario a Halford Mackinder, no cree que el heartland (pivote geográfico del mundo), se encuentre localizado en Europa Central y Rusia, sino en una zona periférica, sobre el litoral o sobre una cuenca.

Según él, el centro del mundo está compuesto de tierras litorales a las que llama: borde de tierras; anillo de tierras; o borde de cuencas (rimland). Estima que los Estados Unidos, de una manera u otra, deben controlar los Estados de este “rimland”, con miras a erigirse como superpotencia, y dominar el mundo.

El golfo de México es una cuenca oceánica contenida entre los litorales de México, Estados Unidos y Cuba. Su vecino Mar Caribe, es una región marítima del Océano Atlántico que se encuentra cuasi rodeada por islas y por el Continente Americano; la combinación de ambos se conoce como Mar Mediterráneo Americano.

El Caribe es un mar abierto tropical del Océano Atlántico, situado al este de América Central y al norte de América del Sur, cubriendo la superficie de la placa del Caribe. También es llamado mar de las Antillas por estar ubicado al sur-oeste del arco iris. El Caribe es una región conformada por el mar Caribe, sus islas y las costas circundantes, se comunica con el Océano Pacífico a través del Canal de Panamá.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la estrategia se adaptó a la nueva situación, estableciéndose así la llamada política de contención (containment policy), orientada a entorpecer la ampliación de la influencia soviética, allende las fronteras del “corazón del mundo” (heartland).

La regresión unipolar estadounidense, debería ajustarse a la realidad de la tripolaridad geoestratégica, Estados Unidos, ha creado tensión en esta parte del mundo, que cada vez más considera su patio trasero. No está en los planes de la potencia a ceder el patio, y así lo recuerda Joe Biden, deben controlar los Estados de este rimland.

¿Se aproxima una cascada de sorpresas del nuevo paradigma del orden tripolar geoestratégico?

*Diplomático, jurista y politólogo

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