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actualizado 10 de enero 2013
Mirar hacia otro lado
Hace falta un salto humanizador que nos imprima esperanza. Tenemos que liberar nuestras vidas de tantas inutilidades que nos ciegan
Por Víctor Corcoba Herrero
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La humanidad no puede mirar hacia otro lado ante la gravedad de situaciones que muchas personas soportan a diario. Una sociedad sin deberes pierde su función social y camina a la deriva. Igual sucede con aquellos poderes que son incapaces de tutelar moralidad pública alguna, porque sus propios líderes tienen comportamientos ilícitos, deshonestos, deshumanizadores. Sin ética es difícil crear conciencia de nada. La corrupción que tantas desigualdades genera es evitable. La misma violencia que tanto sufrimiento siembra es también eludible. Sólo hace falta ser coherentes a unos principios solidarios y ejemplarizantes. El factor moral en estos momentos deja mucho que desear en todos los ámbitos y en muchas naciones. Habría que hacer algo por mejorar nuestra propia interdependencia de unos para con otros y modelar otro futuro más hermanado, y, en consecuencia, también más justo.

Toda actividad humana transcurre dentro de la sociedad, sin que nadie pueda sustraerse a su manera de pensar y ser. Es inútil retirar la mirada, sería como engañarse uno mismo. Hay que mirar más hondo y ver cómo podemos cambiar este escenario, en ocasiones más salvaje que humano. La práctica habitual de algunas instituciones de mirar hacia otro lado en temas de derechos humanos no puede admitirse. Los retrocesos democráticos deberían preocuparnos (y ocuparnos también) a todos. Hace falta construir un mundo diferente, en el que se refleje mejor la compasión hacia el débil o el desprotegido. No se trata de enseñar herramientas para sobrevivir a unos tiroteos, se trata de que esos tiroteos no se produzcan jamás. Y la manera de que no se lleven a cabo es con un mayor control de las armas, fabricando cada día menos. Realmente, la justicia se defiende con la razón y no necesita de artefacto alguno para imponer su criterio.

Hace falta un salto humanizador que nos imprima esperanza. Tenemos que liberar nuestras vidas de tantas inutilidades que nos ciegan. La verdad que tenemos mucha contaminación que salvar, pero también hay realidades que merecen aplauso. La ciudad eslovena de Maribor toma el testigo de Braga (Portugal) como Capital Europea de la Juventud para el año 2013. Maribor se caracteriza por un innovador enfoque en el que los jóvenes están involucrados de abajo arriba en cada paso de la planificación de las actividades y políticas. Para los jóvenes del noreste asiático las prioridades de la agenda de desarrollo post 2015 incluyen mejores oportunidades laborales, igualdad de género, una mayor conciencia medioambiental y paz y seguridad. Me parece muy bien. Desde luego, además de lo anterior, pienso que tenemos que apostar por un mundo libre de discriminación y una buena manera de caminar en la buena dirección es garantizar el acceso universal a la educación. El día que los ciudadanos activen los deseos de educar en valores, ampliando las ventanas por las cuales vemos al mundo, sin duda habremos dado un paso fundamental. Evidentemente, uno tiene que implicarse y aplicarse para convertirse en un buen ciudadano que es de lo que se trata.

La formación de la persona, a mi juicio, es el gran igualador de las condiciones humanas al volante de la maquinaria social; una formación comprometida con el ser humano en la búsqueda de un auténtico humanismo. Esto nos ayudará a ver los problemas desde otra perspectiva más responsable. Al fin y al cabo, el precio de la grandeza de una civilización pasa por su grado de compromiso. Tanto es así, que sin responsabilidad, tal vez no merezcamos ni vivir. Por desgracia, hemos situado muchos poderes por encima de todo, los hemos divinizado, y por ende, están fuera del alcance de su misión. Una convivencia basada únicamente en las relaciones de poder está predestinada al fracaso. Necesitamos de una fuerza moral que nos aliente los deseos del alma. Por lo tanto, la Organización de las Naciones Unidas cada día la veo más imprescindible, para que cada ser humano, habite donde habite, pueda encontrar la protección efectiva ciudadana.

corcoba@telefonica.net

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