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actualizado 2 de Julio 2013
Violencia contra las mujeres mayores
Es tarea de todos entender las inquietudes y las demandas de las personas mayores en un mundo que envejece
Por Alberto López Herrero
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En los últimos años, las personas mayores de 65 años se han convertido en uno de los grupos sociales más susceptibles de sufrir malos tratos y violencia, y lo más grave es que hemos tardado demasiado tiempo en darnos cuenta.

La imagen de abuelos felices una vez cumplidos los 65 años y llegada su jubilación, rodeados de nietos y con la obligación impuesta por la sociedad de consumo de disfrutar del tiempo de ocio contrasta con la realidad. La presidenta de la Unión de Asociaciones Familiares (Unaf), Julia Pérez, describe la situación actual de los mayores: “El progresivo envejecimiento de la población y su repercusión en las situaciones de dependencia funcional y emocional favorece que las personas mayores se hayan convertido en uno de los grupos sociales más susceptibles de sufrir situaciones de abuso, malos tratos y violencia”.

Hasta hace unos años, los esfuerzos contra la violencia se centraban en el ámbito doméstico y de la pareja, si bien de forma paralela iban surgiendo otras fórmulas de malos tratos unidas a las nuevas tecnologías. Sin embargo, la proliferación de casos de violencia que tenían como víctimas a personas mayores, especialmente mujeres, obligaron a replantearse las causas y los escenarios.

Con el objetivo de concienciar a la sociedad sobre este problema, el proyecto europeo Daphne Stop VI.E.W. (Stop Violence against Elderly Women), desarrollado en los dos últimos años de manera conjunta por Unaf y otras cinco organizaciones de Italia, Eslovenia, Portugal, Francia y Bulgaria, acaba de presentar sus conclusiones para dar visibilidad a la violencia ejercida contra las mujeres mayores de 65 años y sensibilizar a la sociedad para erradicarla.

El proyecto Daphne concluye que la violencia en estas mayores se produce, entre otros factores, por considerar sus agresores que carecen de derechos básicos de libertad, respeto y capacidad de decisión; por ser una generación que sólo en un pequeño porcentaje acudió a la Universidad y que, por tanto, siempre se dedicó a las tareas domésticas y al cuidado de los hijos. Las mujeres siempre son un colectivo más vulnerable para defenderse, por lo que tanto el estigma social como la desconfianza a ser creídas y el miedo a denunciar o a tener que rehacer sus vidas acrecientan su sumisión y su silencio.

En las personas mayores existe, además, una asociación significativa entre la violencia y una salud física mermada, las enfermedades mentales, la situación de dependencia, las sobrecargas familiares derivadas de la crisis económica y de la dificultad de los hijos para conciliar vida laboral y familiar, la excesiva responsabilidad de cuidar a los nietos durante grandes periodos de tiempo, el aumento significativo de la esperanza de vida y la falta de participación en la vida social. Asimismo, el cuidado de personas mayores puede generar situaciones de estrés, adicciones y trastornos psicológicos que también pueden derivar en malos tratos y violencia hacia ellos.

Resulta imposible establecer una teoría infalible de la violencia para definir el perfil de los agresores, de las víctimas y de las circunstancias del delito. Pero se van produciendo avances, especialmente en la concienciación para denunciar y en la celeridad de las respuestas para prevenir estas situaciones. A pesar de ello, la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, ha definido la violencia que sufren las mujeres en el mundo como “un problema global de proporciones epidémicas”. Para ella, es esencial hacer frente a los “factores socioculturales de aceptabilidad y actuar con los niños para erradicarla”.

Es, por tanto, tarea de todos entender las inquietudes y las demandas de las personas mayores en un mundo que envejece, pero también prestar apoyo, formación y asistencia a sus cuidadores para evitar una atención inadecuada. No son soluciones instantáneas ni definitivas, pero sí pasos firmes para prevenir y actuar a tiempo contra la violencia hacia las personas mayores.

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