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actualizado 17 de Junio 2013
Merecida compañía
Organizaciones prestan sus servicios de modo gratuito
Por Marta González Borraz
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De las siete millones de personas mayores de 65 años que viven en España, un 20% lo hacen solas. Como Carmen, de 85 años, que afirma: “estar una semana entera sin ver a nadie es muy duro y los días se hacen eternos”. Muchas experimentan lo mismo, ya que según datos de la Encuesta de Condiciones de Vida, un 56% de los mayores que residen solos declara sentir soledad. La ausencia de lazos familiares o de una red social amplia les obliga a enfrentarse cada día al aislamiento y la exclusión social, a lo que se suma el riesgo de sufrir un accidente y no ser atendido.

Muchas de estas personas han dejado de valerse por sí mismas debido a problemas físicos o a un deterioro cognitivo asociado a la edad. Esto aumenta las posibilidades de incomunicación y abandono y hace que algunas salgan muy poco a la calle, tanto por incapacidad como por apatía. Se convierten así en ciudadanos pasivos relegados por la sociedad. Las razones que motivan su situación son diversas, pero casi siempre están relacionadas con la falta o alejamiento de familiares que les presten su apoyo y cuidado.

El Estado, por su parte, mantiene todavía pendiente el reto del cuidado a los ancianos. De hecho, según las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la mayoría de los españoles considera que el Estado les protege poco. Una opinión que se extiende entre la población debido a la crisis y a la austeridad impuesta por el Gobierno. Como medida de ahorro se han llevado a cabo recortes que afectan de forma directa a las personas mayores más vulnerables. En múltiples ciudades se ha retirado el servicio de teleasistencia, con el que miles de ancianos que viven solos se sentían tranquilos ante la posibilidad de sufrir un accidente. Además, se prevé un recorte de 828 millones de euros en el Sistema de Atención a la Dependencia, que favorece que algunos se encuentren asistidos y cuidados al menos unas horas al día.

Muchas organizaciones denuncian desde hace años esta situación y varias se han puesto manos a la obra. La Fundación Aldaba se hace cargo de la tutela de mayores en situación de extrema vulnerabilidad desde 2009. Profesionales y voluntarios velan por la seguridad personal y económica de los beneficiarios y les hacen compañía. Desde la entidad afirman que hacen varias gestiones, desde reunirse con personal bancario o inquilinos a ir con ellos al médico o a hacer la compra.

Estas organizaciones prestan sus servicios de modo gratuito salvo cuando, en el caso de Fundación Aldaba, la persona atendida tiene importantes recursos económicos. Si asume la tutela del mayor es porque ha existido abandono, conflicto de intereses o aprovechamiento económico por parte de algún familiar. La fundación, como otras organizaciones que trabajan con ancianos, también organiza algunas actividades de ocio como fiestas de cumpleaños, visitas al zoo o salidas a espectáculos. Los receptores agradecen, sobre todo, el contar con personas con las que charlar, sentirse apoyados, acompañados y queridos.

Esto pretenden también la Fundación Amigos de los Mayores y Solidarios para el Desarrollo, organizaciones de voluntariado que buscan mejorar la calidad de vida y la autoestima de las personas mayores. Su acción se basa en los programas de acompañamiento mediante visitas a los domicilios y en momentos puntuales como al ir al médico o realizar alguna gestión administrativa. Además desarrollan programas de actividades que posibilitan la relación entre los ancianos y diversas campañas de sensibilización para alzar la voz contra la situación que viven muchos de ellos.

Los voluntarios que acompañan a estas personas mayores consiguen que se sientan menos solas y que dos o tres horas a la semana cuenten con alguien para hablar o pasear. La posibilidad de aislamiento se ve reducida y las visitas les mantienen esperanzados y con ilusión. Lauren, de 84 años afirma que “es el mejor momento de la semana. Cuando Laura me visita y oigo sonar la puerta pienso ya pronto viene, ya pronto viene”.

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