Michael Phelps, «El Tiburón»

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Foto Cortesía

El legendario Michael Phelps se llevó ayer jueves los 200m combinados de Rio de Janeiro-2016, un título que triunfó por cuarta vez, algo inédito, y con el que suma 22 oros olímpicos

Por Róger Trujillo Jr. (Miami Fl USA.)
Todo eso ha pasado, — como mi fresca juventud, dice Darío y aunque el tiempo vuela, las hazañas de Michael Phelps quedarán perpetuadas sin chance para que las telarañas y el polvo minimicen semejante eclosión humana.

Creo en esos seres que van en pos de lo difícil, con la misión de marchar hacia lo infinito y Phelps construido con material incombustible parece sacado de los escritos de Julio Verne, lo visto tiene más de esa ficción leída en «Veinte mil leguas de viaje submarino», es una fantasía en las piletas, como los guiones de Steven Spielberg en el celuloide, una masa muscular alcanzando lo impensable, pero tan real como sus propios récords.

120 años después de aquel Atenas 1896, cuando se organizó la primera olimpiada moderna, el mundo atónito ruge ante la grandeza del Tiburón de Baltimore Michael Phelps, 26 medallas olímpicas 22 de ellas de oro se leen fácil pero se vuelven inalcanzables para el resto de mortales…¡creo improbable que se repita lo que usted y yo hemos visto en un solo cuerpo!

El presente está lleno de éxito para el norteamericano, una zona gris le afectó recién ayer, cuando tenía 31 años, su adicción al alcohol y un roce en primer grado con el cannabis parecían precipitar su muerte, supo cómo el ave fénix resurgir y bañarse de oro, partiendo el agua con la velocidad de sus movimientos, hecho que me hace recordar el relato bíblico de Moisés separando el Mar Rojo.

Como la gigantesca Madona de la Libertad en New York, Michael Phelps se erige a través de sus conquistas, es una octava maravilla mundial, tiene más de un veloz escualo que de humano- y si lo es- su nombre pertenece a la lista de «Los Raros», sublime prosa escrita por Rubén, no quepa duda, él es un clásico irrepetible como lo es Messi para el fútbol, Michael Jordán para el baloncesto y Mozart para la música.

Magnánimo*, enorme y dominador de lo inalcanzable, Michael Phelps un pez disfrazado de humano que respira y se mueve entre nosotros, convirtiendo la ficción en realidad.

*Después de los Juegos Olímpicos de 2008, Phelps inició la Fundación Michael Phelps, concentrada en el desarrollo de la natación y promoviendo estilos saludables de vida.