¡Olor a revancha!

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Por Róger Trujillo Jr. Miami Fl USA
»Quizá estar vivo sea esto: Perseguir instantes que nunca mueran»; sería esa una buena forma de parafrasear el libro de Muriel Barbery (La Elegancia del Erizo) para definir al mejor boxeador del mundo.

Una foto sepia me trae los inicios de un chaval sosteniendo cinturones nacionales de boxeo, todo en derredor suyo en la instantánea concluye que la escasez era inquisidora, ¡pero soñaba con escenarios!, no importando haber nacido en el segundo país más pobre de Latinoamérica escasamente superado por Haití, él batallo contra miserias impuestas comprendiendo que ser o no ser es cuestión fugaz.

Hoy instalado en el trono, a la orilla de inmortales como Sugar Ray Leonard, Floyd Mayweather, Oscar de la Hoya y Manny Pacquiao, tres nombres de un escaso pero selecto grupo, Chocolatito González nicaragüense como la »Misa Campesina» del laureado Carlos Mejia Godoy, se movió como el pequeño David frente al gigante Goliath para alcanzar una distinción propiedad de pocos, intento en el que muchos han sucumbido ¡ser tetracampeón!; un distintivo para clase élite.

Román es un »Rey que jamás necesito ser Príncipe», escaló vertiginosamente, trituró y puso fin a la sequía de los pesos chicos imposibilitados en las consideraciones previas para reinar, su nombre lidera los rankings del mejor libra por libra.

Después de verlo consistentemente fraguar su victoria en California frente a Cuadras y agenciarse de las 115 libras versión CMB, es tiempo de mejores bolsas, estableciendo desde su zona de confort las negociaciones, el libreto ya no es el mismo, tampoco las cifras, el siguiente contrincante elegido será asunto del protagonista, el monólogo clásico de escuchar y firmar se acabó.

¿Qué esperamos?

Tal vez una revancha con el mexicano Carlos, quien tiene el merecimiento por lo ajustado de las tarjetas y porque la paga en un reencuentro podría duplicarse, ambos vendieron la segunda parte de la saga fabricada en el forum de Inglewood, hubo suficiente fiereza en el duelo, tanto así que ya es considerada la pelea de año.

Después de escuchar a Román decir que el Gallo Estrada no le interesa como opción, reeditar la disputa del título recién ganado por González es el olor más cercano a nuestras fosas nasales, sabiendo el poder económico que representa México en el mercado boxístico anglosajón no sería extraño una rematch directo.

¿Qué pasaría?

Aplicando ajustes y con experiencia frente al mismo rival, veo a Román simplificando esfuerzo, manejando con mayor jerarquía y prontitud sus recursos frente a Cuadras lo que reduciría el peligro, puesto que las pisadas serán en un terreno ya transitado.

Si el mexicano se detiene buscando el tú a tú como lo ha predicho veo un final prematuro, Román demostró que asimila la pegada en ese peso, además puso en evidencia que sus combinaciones extendidas provocaron la huida del rival, en más de una ocasión el azteca sintió el poder de los impactos encontrando refugio en la distancia para sobrevivir.

La revancha de Argüello y Pryor es un buen »Google Maps» para enterarnos que podría ocurrir en una reedición Chocolatito vs Cuadras.

@RogerTrujilloJr

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