Clandestinidad y Cannabis terapéutico

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Ya sabemos que cada vez se está aprobando en más países el uso del cannabis medicinal, ya que esta sustancia ha dado estupendos resultados en pacientes aquejados de enfermedades tan dispares como el glaucoma, la esclerosis, la epilepsia, la fibriomialgia, el cáncer, el Alzheimer, el Parkinson… Componentes como el CBD cada vez nos van sonando más hasta convertirse en términos ya casi cotidiano cuando hablamos de cannabis terapéutico, y es que este cannabinoide no psicoactivo es uno de los responsables de muchos de los avances que se han producido y se siguen dando en torno a esta sustancia que protege al sistema nervioso y posee, entre otras, propiedades antiinflamatorias, analgésicas, antidepresivas y ansiolíticas.

En España no hace mucho se ha creado el Observatorio Español de Cannabis Medicinal (OECM), desde donde especialistas e investigadores, así como consumidores de cannabis, realizan una labor divulgativa y pro-legalización en lo referente a las propiedades curativas de la planta. El problema es que mientras esta sustancia sea ilegal, los pacientes que la consumen se exponen a sanciones y a adquirir productos como aceites en los que no se especifica claramente los componentes exactos que contienen. La única excepción a estos productos es el conocido Sativex, que al ser legal sí que se especifica su composición. Todos los demás productos no indican el porcentaje, por ejemplo, de THC o de CBD, que son dos de los más conocidos cannabinoides (aunque hay unos sesenta en la planta de la marihuana) y cuyas propiedades varían en función de qué enfermedad estemos tratando.

Parece evidente que se trata de una realidad a la que se debe prestar atención si pensamos en la cantidad de países (Israel, Uruguay, Canadá, EEUU, Austria, Finlandia, Alemania, Italia,…) donde ya es legal el cannabis con fines terapéuticos y la cantidad de pacientes (1,2 millones en EEUU por poner un ejemplo) que a día de hoy lo consumen.

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