Neymar, una carrera meteórica

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Muchas son las expectativas que estaban puestas en un joven brasileiro que vestía la casaca del Gremio de Porto Alegre. Su nombre era Neymar Jr., a su pronta edad ya deslumbraba en su país por la enorme calidad y magia que atesoraba en sus botas. Los mejores clubs de Europa suspiraban por contar con los servicios de previsiblemente uno de los mejores jugadores del mundo en poco tiempo.

El gato al agua se lo llevó el FC Barcelona. Las expectativas generadas en el conjunto blaugrana se quedaron cortas, y es que el delantero brasileño mostró todas sus cualidades en la ciudad condal, formando un tridente de leyenda junto a Messi y Luis Suarez, que los aficionados al futbol guardarán en sus retinas para siempre. Todo parecía tranquilo por las lides catalanas, pero nada más lejos de la realidad. El astro brasileño decidía cambiar de aires a tenor de una cifra monetaria astronómica tanto por el montante del traspaso, como de los emolumentos que percibiría “Ney” en las filas del Paris Saint Germain.

La ciudad del amor era la elegida por Neymar Jr. para marcar una nueva página dorada en el futbol mundial. En la nave comandada por Unai Emery, tiene de compañeros a una constelación de estrellas que permitirán al brasileño aspirar a todos los títulos en los que el club francés entre en la terna.

Parecía que un tridente de lujo como en el que se conformó en el FC Barcelona no volvería a repetirse. Pero, aunque las comparaciones son odiosas, la delantera del PSG se acerca mucho a la que deslumbró a toda Europa. La unión de Cavani, Neymar y Mbappe hacen del conjunto parisino un candidato a marcar una época tanto en su país como a nivel mundial.

La historia de Neymar parece destinada a ser recordada como una de las de mayor progresión del balompié mundial, aunque parece la excepción de los jugadores procedentes de Sudamérica.

Cada vez menos clubs europeos se fijan en las ligas sudamericanas para incorporar futuros cracks mundiales. Aquella época de desembolsos astronómicos por uno o varios jugadores de aquellas lides van decreciendo ostensiblemente.

Actualmente, la mayoría de equipos europeos que realizan un gran desembolso por alguna futurible estrella, se fijan en futbolistas que juegan en las cinco grandes ligas europeas, o bien en su propia liga. Esta parece ser la tónica que se va imponiendo en el mundo del futbol, y es que, la adaptación de estos jugadores es mucho más rápida y factible, que la de futbolistas que tienen que cruzar el charco para cumplir su sueño.

Los clubs punteros europeos quieren jugadores consagrados cuando realizan un traspaso de campanillas, y no tentar a la suerte con jugadores que en ligas menores despunten, en parte por su calidad y en parte por el bajo nivel de estas competiciones. Cada vez hay más competitividad entre el top 8 de gigantes del viejo continente. Cada equipo quiere reforzarse lo mejor posible y si puede ser, debilitar a un rival directo.