Niños y mujeres migrantes hondureños lloran por hambre en Guatemala a su camino rumbo a EEUU

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Con solo 100 kilómetros recorridos, de unos dos mil 400 que separan a Honduras de la frontera más cercana de EE.UU. con México (McAllen, Texas), los migrantes hondureños que avanzan en caravana han comenzado a padecer los efectos del cansancio y el abrasante sol del oriente guatemalteco.

Los niños lloran, gritan, piden agua, comida… Están en los brazos de sus madres quienes intentan contenerlos mientras les ofrecen agua en bolsa, pan y la promesa incierta de que ya van a llegar a su destino.

El ingreso a Zacapa se convirtió en una improvisada terminal donde cientos de migrantes intentaban abordar cualquier tipo de vehículo. Incluso plataformas de tráileres, camiones de volteo y parrillas de microbuses eran aprovechadas por los viajantes que ya no quería seguir a pie.

Y no era para menos, lo caliente del asfalto, favorecido por una temperatura que a media mañana ya rebasaba los 30 grados centígrados, casi los hacía desfallecer. La lluvia de la noche anterior causaba un efecto de sauna en el que la humedad se respiraba.

Conmovidos por las escenas de mujeres y niños, un grupo de trabajadores del Centro de Salud de Zacapa instaló unas carpas en donde ofrecieron atención médica.

Encargados refirieron que durante la mañana se acercaron decenas de personas que presentaban cuadros de deshidratación; además, atendieron cinco casos que fueron referidos al Hospital de Zacapa, incluidos los de dos mujeres embarazadas.

El médico Alberto Ramírez, jefe del centro de Salud, expuso que el común síntoma que presentan los migrantes es agotamiento. Añadió que desde el martes por la noche cuando comenzó a arribar la caravana, se atendió a un menor con un golpe en un brazo, otro joven que convulsionaba y en horas de la mañana de este miércoles a una embarazada que tenía hemorragia.

Tomado de Prensa Libre