Anuncian el CONGRESO MARIANO en la diócesis de León del 18 al 25 de Noviembre

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Aquí las actividades a realizar y sus lugares. Todas las Conferencias serán transmitidas por Radio y TV.

Bajo el lema “María, signo de segura esperanza, de comunión con cristo y reconciliación Fraterna” la diócesis madre de la Provincia Eclesiástica de Nicaragua, se prepara para desarrollar el congreso Mariano, que tendrá por sede diferentes parroquias del occidente de Nicaragua.

La actividad dará inicio con una Santa Eucaristía el próximo domingo 18 de noviembre en la Basílica Catedral de la Bienaventurada Virgen de la Asunción, en León, con la presencia de las parroquias de todas las zonas de la diócesis y será presidido por Monseñor Bosco Vivas Robelo, Obispo número 50 de la primera diócesis en la historia de Nicaragua.

La gritería es una festividad nicaragüense en honor a la Purísima e Inmaculada Concepción de María surgida a fines del siglo XVIII.

Esta fiesta religiosa nacional se celebra en todos los pueblos y ciudades de Nicaragua y en los lugares donde la colonia nicaragüense es importante como en Estados Unidos, y Costa Rica teniendo especial relevancia en las ciudades de León, donde se originó, Granada y El Viejo, sede de la venerada imagen de “La Virgen de la Concepción del Trono” o “Virgen del Trono” o “La Niña Blanca”.

Se celebra la noche del 7 de diciembre, víspera de la fiesta católica de la Inmaculada Concepción de María, devotos recorren las calles y visitan diferentes altares erigidos en honor a la Virgen María, en templos y casas particulares, realizando rezos, cánticos y quemando pólvora (cohetes y juegos pirotécnicos) a la vez que se grita “¿Quien causa tanta alegría?” y se responde “¡La Concepción de María!”.

Los habitantes de las casas reciben a los devotos con un “brindis”, llamado popularmente “la gorra”.

El origen de esta fiesta, en su versión nicaragüense, se remonta al año 1742 y surgió en la iglesia de San Francisco de la ciudad de León.

El 8 de diciembre de 1854 el Papa Pío IX promulgó la bula Ineffabilis Deus, en la que expuso y definió como “doctrina revelada por Dios y que todos los fieles deben creer firme y constantemente que la Santísima Virgen María fue preservada de toda mancha del pecado original desde el primer instante de su concepción, por gracia y privilegios únicos que le concedió Dios todopoderoso en previsión de los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano” con lo que legitima el culto mariano.

El 7 de diciembre de 1857 monseñor Gordiano Carranza, desde el atrio de la Iglesia de San Felipe (en León), anima al pueblo a visitar casa por casa y a alzar sus propios altares a la vez de rezar, cantar y gritar a la Virgen. De León la fiesta saltó a Masaya, Managua y a Granada y de allí se extendió por todo el país.

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