VIDEO Católicos listos para celebrar Purísima en honor a la Virgen Concepción de María

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Los católicos celebran este 7 de diciembre la tradicional fiesta religiosa popular de la “Gritería”, en honor a la Inmaculada Concepción de María.

La Inmaculada Concepción, conocida también como la Purísima Concepción, es un dogma de la Iglesia católica decretado en 1854 que sostiene que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el primer momento de su concepción por los méritos de su hijo Jesucristo.

La gritería es una festividad nicaragüense en honor a la Purísima e Inmaculada Concepción de María surgida a fines del siglo XVIII.

Esta fiesta religiosa nacional se celebra en todos los pueblos y ciudades de Nicaragua y en los lugares donde la colonia nicaragüense es importante como en Estados Unidos, y Costa Rica teniendo especial relevancia en las ciudades de León, donde se originó, Granada y El Viejo, sede de la venerada imagen de “La Virgen de la Concepción del Trono” o “Virgen del Trono” o “La Niña Blanca”.

A partir de finales del siglo XVIII comenzó en la ciudad de León la fiesta de “La gritería” la noche del 7 de diciembre de cada año, víspera de su festividad.

Los católicos con mucha fe y devoción se desbordan en las calles de la ciudad de León visitan los altares preparados en las salas y porches de las casas y al grito de júbilo “¿Quién causa tanta alegría? ¡La Concepción de María!” se reparten dulces típicos.

La actividad se celebra la noche del 7 de diciembre y consiste en recorrer las calles y visitar altares en honor a la Virgen, con cánticos y rezos a la vez que se grita “¿Quién causa tanta alegría?”, a lo que se responde: “La Concepción de María”. Los habitantes de las casas reciben a los devotos con un “brindis”, llamado popularmente “la gorra”.

El origen de esta fiesta, en su versión nicaragüense, se remonta al año 1742 y surgió en la iglesia de San Francisco de la ciudad de León.

El 7 de diciembre de 1857 monseñor Gordiano Carranza, desde el atrio de la Iglesia de San Felipe (en León), anima al pueblo a visitar casa por casa y a alzar sus propios altares a la vez de rezar, cantar y gritar a la Virgen. De León la fiesta saltó a Masaya, Managua y a Granada y de allí se extendió por todo el país.

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