Baja participación en elecciones municipales en Venezuela

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Dos electores aguardan antes de depositar su voto mientras otros examinan listas para ver dónde deben votar durante los comicios locales en Caracas, Venezuela, el domingo 9 de diciembre de 2018.

Los centros de votación en Venezuela lucieron desolados en unas elecciones municipales en las que arrasó el partido del gobierno, consolidando aún más el poder del presidente Nicolás Maduro.

La mayoría de los partidos opositores no participó en la contienda argumentando que las elecciones no eran libres ni transparentes, como manifestó el vocero del partido Primero Justicia, Juan Pablo Guanipa.

“No podemos participar en una farsa organizada por este régimen con el único objetivo de mantenerse en el poder sin contar con el apoyo popular”, dijo Guanipa el domingo.

El oficialismo se adjudicó la mayoría de los 2.459 escaños en disputa en 335 municipios en la capital y los 23 estados del país, anunció la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena.

Con 92,30% de los votos escrutados a nivel nacional, la alianza del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) suma 142 de las 156 listas adjudicables; otros partidos y distintas coaliciones tienen 14, mientras que de los 467 escaños nominales adjudicables, 449 son para el PSUV, relató Lucena, quien autorizó a las juntas municipales del país a adjudicar y emitir resultados completos del resto de los cargos en disputa.

Lucena, sin dar detalles, indicó escuetamente que la participación en los comicios fue de apenas 27,4%.

Algunos líderes opositores se presentaron en la elección de manera independiente, como el dirigente Antonio Ecarri, quien consideró que los venezolanos deben reflexionar sobre la abstención registrada el domingo.

“Nosotros no creemos ni en cañones, ni en golpes de Estado, ni en vías violentas. La única vía para cambiar a Venezuela es a través del voto y a través de la democracia”, dijo Ecarri.

Históricamente, en las elecciones municipales en Venezuela participan menos electores en comparación a las comicios para elegir al presidente, los congresistas y gobernadores, pero el que las autoridades electorales hayan declarado ilegales a los grandes partidos opositores, a la par que las principales figuras opositoras son encarceladas o se exilian por temor a ser víctimas de acciones judiciales catalogadas como «arbitrarias» por sus críticos locales y extranjeros, hacían prever que la participación fuera muy inferior al 50%.

En las elecciones municipales de 2013, en las que fueron elegidos alcaldes y concejales, la abstención se ubicó en 41%.

Unas 20,7 millones de personas mayores de 18 años estaban habilitadas para votar, incluidos 230.010 extranjeros con más de 10 años de residencia en el país. Fueron dispuestas 34.143 mesas en 14.638 centros de votación. El conteo de los votos se hace íntegramente de manera automática.

La popularidad de Maduro cayó en picada durante su mandato, pero a pesar de ello se esperaba que la alianza oficialista saliese victoriosa ante una oposición dividida y sin rumbo, particularmente después de las protestas antigubernamentales efectuadas entre abril y julio de 2017 en las que más de 120 personas murieron y se fracasó en el intento de derrocarlo.

El mandatario se las ha arreglado para consolidarse en el poder y desarticular a la oposición, pese a que Venezuela está sumida en su peor crisis económica de la historia tras dos décadas de gobiernos socialistas, caracterizada por una hiperinflación, la escasez de productos básicos como alimentos y medicinas, y una profunda recesión que ha obligado a muchos venezolanos a emigrar.

Maduro dijo el domingo que desde que el chavismo llegó al poder se han organizado 25 elecciones, lo que a su juicio es una muestra de la democracia que tiene Venezuela.

«Si se tratara de una carrera de libertades, Venezuela tendría el récord Guinness de libertad política, de participación, de elección «, dijo el presidente.

Los comicios fueron suspendidos en el municipio Gran Sabana, al sur del país, por decisión de las etnias indígenas que viven en la zona luego del asesinato de uno de sus líderes durante la incursión del Ejército en las minas del lugar.