Ética y Transparencia recomienda no realizar más elecciones con mismo CSE

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El organismo cívico Ética y Transparencia presentó recientemente el llamado a que no se sigan realizando procesos electorales bajo el mismo Consejo Supremo Electoral (CSE) ante las tantas irregularidades que se han denunciado desde antes y después de los procesos.

“El proceso Electoral Regional 2019 que entra a su etapa terminal, debe ser el último conducido por una autoridad electoral al servicio de un partido político y que no otorga ni siquiera las garantías mínimas de respeto a la voluntad popular. Esto último consta en todos los informes de observación electoral de la OEA y UE en las contadas ocasiones en que fueron invitadas durante las elecciones en esta década El arbitraje electoral de cualquier competencia de forma neutral y creíble es condición sin equa non de procesos electorales que construyan desarrollo en democracia, es decir, desarrollo sostenible. El agotamiento del modelo de elecciones viciadas por la fallta de transparencia e imparcialidad está en la raíz de la crisis actual y es el principal obstáculo a la salida de ella.

Por tanto, la Reforma Electoral a corto plazo (tema prioritario en el Dialogo Nacional) y sus contenidos deben garantizar, como mínimo 3 cosas: 1. La neutralidad, independencia y capacidad técnica del aparato electoral desde las magistraturas hasta las JRV. 2. La transparencia, la observación y fiscalización electoral a satisfacción de todos los contendientes. 3. La participación ampliada de opciones electorales en fomento de la competencia justa y la representatividad. Estos 3 puntos pueden ser acordados y puestos en vigencia en 72 horas obviando la necesidad de garantes. Otros temas de gran importancia, como la gobernabilidad parlamentaria y la democracia interna de los partidos, por solo mencionar dos, deben abordarse una vez resuelto los mínimos aquí expuestos.

Ética y Transparencia, desafiando adversidades y riesgos observó el actual proceso que agoniza con 100 observadores divididos en 15 equipos de observadores de largo plazo (uno en cada municipio participante) y 66 observadores de JRV. No se detecta ningún avance sobre los cuestionados procesos de los 10 años anteriores. Por el contrario, se detectan deterioros y agravantes en la calidad y uso del padrón electoral, en el control del partido de gobierno a lo largo y ancho del sistema electoral, desde las instancias técnicas cedulación hasta las JRV. Particular crítica merece el desmantelamiento de los candados al doble voto (múltiple sería más exacto, pues pocos votan muchas veces, incluyendo aquellos inelegibles por no ser/habitar en las regiones autónomas). La poca transparencia y hermetismo del aparato electoral destaca como un asunto a tratar de urgencia pues no basta con reformas que den independencia y calidad a los árbitros electorales. Será necesario darle confianza a los electores a través de mecanismos que hagan el proceso auditable por la ciudadanía”.