La Estación Espacial Internacional está repleta de bacterias y hongos que podrían afectar la salud de los astronautas

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La NASA identificó la presencia de los microorganismos en un estudio con el que busca desarrollar medidas de seguridad para los futuros viajes espaciales

La NASA ha realizado un estudio que permitió identificar las bacterias y hongos que habitan en la Estación Espacial Internacional (EEI) y a partir del cual se podrán desarrollar medidas de seguridad para futuros viajes espaciales, publicó este lunes Microbiome Journal.

Según detalló Kasthuri Venkateswaran, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, está demostrado que estos organismos pueden afectan la salud humana al influir en posibles alergias o enfermedades infecciosas. En ese contexto, los astronautas están aún más expuestos, debido a que ya tienen su inmunidad alterada por los viajes espaciales.

Sin embargo, Checinska Sielaff, del equipo de investigación, aclaró que el desarrollo de enfermedades depende de varios factores, como “el estado de salud de cada individuo y cómo funcionan estos organismos en el entorno espacial”.

Por lo tanto, agregó Venkateswaran, “es importante identificar los tipos de microorganismos que pueden acumularse en los entornos únicos y cerrados asociados con los vuelos espaciales, cuánto tiempo sobreviven y su impacto en la salud humana y la infraestructura de la nave espacial”.

Su origen

La mayoría de los microbios detectados en la EEI están asociados con los humanos. El más presente es el estafilococo, seguido por la pantoea y el bacilus, lo que incluye organismos considerados patógenos oportunistas en la Tierra, como el estafilococo aureus, que suele aparecer en la piel y en los conductos nasales, y el enterobacter, relacionado con el tracto gastrointestinal.

Para su detección fueron empleadas técnicas de cultivo tradicional y métodos de secuenciación de genes que fueron aplicados en ocho lugares de la EEI, como el inodoro, la mesa del comedor, los dormitorios, la ventana de visualización y la plataforma de ejercicios. El trabajo fue realizado en tres vuelos a lo largo de 14 meses.

Así pudieron investigar si las bacterias y hongos diferían de acuerdo con su ubicación y el paso del tiempo y comprobaron que los hongos eran estables, pero las comunidades de microbios cambiaban con el paso de los meses.

Por último, Venkateswaran destacó que este “primer catálogo completo de bacterias y hongos hallados en la superficie de sistemas espaciales cerrados” les permitirá desarrollar “medidas de seguridad que cumplan con los requisitos de la NASA para la expansión humana por el espacio”.