Perú se abre a ‘la nueva ruta de la seda’, el polémico y ambicioso proyecto chino que amenaza a EEUU

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La primera vez que escuchamos hablar de ‘la nueva ruta de la seda’, el ambicioso proyecto de China, fue en octubre de 2013 con la visita del presidente chino, Xi Jinping, a Kazajistán. Para muchos se trató entonces de una iniciativa de colonización mundial. Sin embargo, muchos países han mostrado verdadero interés, siendo Iberoamérica la última región que ha abierto recientemente sus puertas.

Es el proyecto estrella de integración económica y comercial de Xi que prevé una inversión global de 900.000 millones de euros y pese a las advertencias de Estados Unidos que alertan de un posible aumento del control chino sobre la región, Perú ha firmado este jueves un memorando para sumarse a la iniciativa.

En la lista de países iberoamericanos que no se resisten al objetivo de conectar el país asiático con Europa, Oriente Medio, África y ahora América se encuentran Uruguay, Ecuador, Venezuela, Chile, Bolivia, Costa Rica, Cuba y, desde la semana pasada, Perú.

La guerra comercial entre China y el país de Trump ha servido sin duda de intensificador para la construcción de la ruta. Tal es así que ya se han comenzado a materializar las carreteras, trenes y puertos financiados por el gigante asiático de «forma transparente y con cero tolerancia hacia la corrupción», según aseguró Xi en declaraciones recogidas por ‘BBC’.

La ruta comercial es un signo más de la influencia geopolítica asiática, que puede verse amenazada por las tensiones con su rival norteamericano. Es por esto que Pekín, como centro neurálgico, va a prevenir cualquier tipo de traba en materia de intercambio mediante la construcción de estos canales que van a controlar la vía terrestre, así como la marítima y la comercial.

Puesta en Marcha

Si bien España va a servir como puente para facilitar la diversificación del intercambio comercial y de las inversiones entre los tres actores, el capital chino ya ha comenzado a circular en el territorio latinoamericano.

Ecuador se ha alzado como pionero en recibir las inversiones para la reconstrucción del aeropuerto internacional ‘Eloy Alfaro’. Ubicado estratégicamente a orillas del Pacífico en la ciudad de Manta, fue destruido por un terremoto en abril de 2016. Sin embargo, aquí no acaban las inversiones chinas que también han apostado por la conexión terrestre con la construcción de un puente en la provincia de Manebí.

Continuando con este proyecto de unión terrestre, el pasado mes de marzo Panamá recibió un estudio de factibilidad para construir una línea ferroviaria de 331 kilómetros que conecta la capital panameña con la frontera costarricense.

Casos de controversia

Los casos de Perú y Chile no parten de la misma línea, aunque sobre ellos Xi fija la misma meta.

Ambos países destacan por su cercanía en materia comercial y de negocios con el país estadounidense por lo que la decisión de sumarse al proyecto liderado por Pekín no ha resultado bienvenida en Washington.

Asimismo, dos semanas antes de anunciar Perú su decisión, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, calificó las inversiones chinas en el continente americano de «préstamos corrosivos».