Venezuela: Fallecen cuatro niños en menos de un mes en espera de trasplante

0
Jennifer Guerrero, madre de Erick Altuve, el último niño con leucemia que falleció en el Hospital de Niños J. M. de los Ríos, pide ayuda para los pacientes que quedan en el hospital. Imagen tomada de video. Mayo 27 de 2019.

Cuatro niños pacientes del servicio de Hematología del Hospital de Niños J. M. de los Ríos, el hospital pediátrico más importante de Venezuela, han fallecido en el mes de mayo, a la espera de un trasplante de médula ósea.

El caso más reciente es el de Erick Altuve, de 11 años, quien sufría de linfoma no Hodgkin y habría fallecido de un paro respiratorio tras complicaciones el domingo 26 de mayo.

Apenas un día antes, el sábado, habría fallecido Yeiderberth Requena, de 8 años de edad, quien padecía de leucemia mieloide aguda y también murió de un paro respiratorio.

Los otros dos niños que fallecieron tenían leucemia linfoblástica aguda. Se trata de Robert Redondo, de 7 años, quien murió el pasado jueves 23 de mayo, y Giovanni Figuera, de 6 años de edad, quien murió el 6 de mayo.

Médicos, enfermeras y familiares de pacientes se concentraron este lunes 27 a las afueras del hospital para protestar por la muerte de los menores. Según medios locales, los cuatro menores fallecidos formaban parte de un grupo de 30 niños en esperan por el procedimiento.

Jennifer Guerrero, madre Altuve, pidió ayuda para los niños que quedan en tratamiento dentro del hospital pues «no hay medicamento» y no les están dando la alimentación que necesitan.

A las autoridades, les pidió «no estar pendientes de la política, que si tú eres de allá, yo soy de aquí. Que estén pendientes de que entre la ayuda humanitaria a los hospitales, y el J.M necesita bastante».

Sobre los niños que todavía esperan, Guerrero indicó que: «es triste decirlo, pero si seguimos así esos niños van a fallecer».

Por su parte, Gilberto Altuve, padre de Erick, aseguró que la muerte de su hijo no era culpa de los médicos, enfermeras o personal del hospital pues «trabajan con las uñas, con lo que pueden, con lo que les mandan».

«Ya él sentía miedo. Él me lo dijo un día: ‘papá tengo miedo de morirme». Y yo le dije: ‘tú no te me vas a morir'», recordó Altuve, agregando que su hijo necesitaba el transplante desde hace 8 años.