Advierten sobre el crecimiento de la zona muerta del golfo de México

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La zona hipóxica se repite cada año y es causada principalmente por el exceso de contaminación de nitrógeno y fósforo creada por la actividad humana en la cuenca del río Misisipi

Científicos pronostican que la zona muerta del golfo de México será este verano más grande que el tamaño promedio registrado en los últimos 5 años. El pronóstico record para el 2019 es de 7.829 millas cuadradas (más de 20.000 kilómetros cuadrados), según publica este lunes la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU.

La zona muerta o zona hipóxica se repite cada año y es causada principalmente por el exceso de contaminación por actividades humanas que se origina en la cuenca del río Misisipi. Uno de los factores que más contribuyó este año es la alta cantidad de lluvias registradas en primavera, arrastrando una mayor cantidad de nutrientes al mar.

Disminución de los niveles de oxígeno

Al llegar al Golfo, sustancias como el nitrógeno y el fósforo estimulan un crecimiento excesivo de algas que acaban muriendo, hundiéndose y descomponiéndose en el fondo marino. Ello tiene como consecuencia una disminución de los niveles de oxígeno en el agua que acaba creando unas condiciones bajo las cuales es imposible que la mayoría de la vida marina sobreviva.

Estas condiciones de bajo oxígeno se empezaron a producir hace medio siglo con la intensificación de las prácticas agrícolas en la región.

Plan de acción

Existe un plan de acción a nivel nacional en EE.UU. para reducir el tamaño de la zona muerta a 5.000 kilómetros cuadrados antes del 2035. Para el cumplimiento de este objetivo se deberá reducir en un 59 % la cantidad de nitrógenos que fluyen hacia el río Misisipi.

La zona muerta del Golfo de México es considerada la más grande del mundo, pero no es la única. También hay una en la bahía de Chesapeake, en la cosa este norteamericana, otra en el mar Báltico y alrededor de 500 áreas costeras tienen estas zonas hipóxicas en alguna parte del año, explicó a la CNN la ecologista marina Nancy Rabalais, que lleva estudiando el fenómeno por más de 34 años.

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