Oposición marchará el sábado para exigir libertad de presos políticos y democracia

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La marcha prevista para el próximo sábado 21 de septiembre de 2019, la convoca la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), para presionar al gobierno a dialogar sobre una agenda que comprende profundas reformas democráticas y el adelanto de las elecciones de 2021.

La oposición de Nicaragua anunció para el próximo sábado la realización de una marcha en Managua, en momentos en que denuncian el incremento de la represión por parte del gobierno de Daniel Ortega.

La marcha la convoca la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB). Busca presionar al gobierno a dialogar sobre una agenda que comprende profundas reformas democráticas y el adelanto de las elecciones de 2021, algo que Ortega ha rechazado.

Bajo la etiqueta «LaMarchaVa», UNAB convocó en su cuenta de Twitter la manifestación prevista para el sábado 21 de septiembre a las 11:00 a.m. (hora local).

El grupo sostiene que dedica la marcha a la memoria de Matt Romero, el estudiante de 16 años asesinado a balazos por paramilitares sandinistas que atacaron una marcha pacífica en 2018.

Exigirán además «la liberación de los presos políticos y el retorno seguro de los exiliados».

La agencia de noticias AFP informó que en las calles, cientos de policías y agentes antidisturbios armados con fusiles y bombas aturdidoras vigilan para impedir una reactivación de las manifestaciones antigubernamentales.

«La policía intimida porque no quiere que haya movilización nacional», dijo la dirigente opositora Azahálea Solís. «Estamos trabajando para que se logre», afirmó.

Las protestas en las calles remeció en 2018 a Nicaragua, donde según organismos internacionales, murieron más de 300 personas murieron y muchos fueron encarcelados durante la represión de la policía. Otros partieron al exilio para salvar sus vidas.

Ortega cortó el diálogo con la oposición y parte de la sociedad civil integrada por estudiantes, campesinos y empresarios. Ha dicho que solo negociará con los sectores que estén dispuestos a “trabajar por la paz”.

Los oposición admite que ha sido difícil movilizar a la ciudadanía después de los más de 325 muertos y cientos de encarcelados que dejó la represión a las protestas que surgieron en abril del año pasado.

Las manifestaciones que enlutaron a Nicaragua el año pasado comenzaron para impedir una reforma al seguro social. Pronto se transformaron en un reclamo para la salida de Ortega, quien está en el poder desde 2007, mientras sus opositores lo acusan de haber instalado una dictadura junto a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo.

Ortega no reconoce las movilizaciones, que cataloga como un intento fallido de golpe de Estado respaldado por Estados Unidos.

A sus opositores los llama «vendepatrias y traidores» al servicio de los «imperialistas».

En Nicaragua existe desde hace más de un año una ley que criminaliza las protestas con hasta 20 años de prisión.

El país enfrenta una recesión, con una caída de 3,8% del PIB en 2018, en tanto el gobierno proyecta un crecimiento negativo de -2,2% para 2019, con miles de desempleados.