El atractivo mundo de las apuestas en línea y su aumento a nivel mundial

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Los deportes son una de las opciones de entretenimiento más valoradas. Basta echar un vistazo a los canales de televisión que rebasan sus niveles de audiencia cuando emiten el Mundial de Fútbol de la FIFA, o el Super Bowl.

Para muchos, ver deportes no sería lo mismo si no existieran las apuestas. Los que acostumbran a apostar tratan de no dejar nada a la suerte: conocen los equipos, sus estrategias y tácticas. Y a pesar de que ya se hacían apuestas deportivas en la época romana, no fue sino hasta 1870 que la actividad comenzó a perfilarse como la conocemos hoy. Más adelante, en los 90s, aparecieron los primeros sitios de apuestas en línea.

La revolución del modelo

En 2011, el Global Betting y Gaming Consultants constataron que las apuestas por internet representaban el 8% del mercado mundial de juegos de azar. Y si nos vamos a España (quizás uno de los países más serios en términos de regulación y datos oficiales) la cifra asciende a 60,4% (DGOJ, 2015).

Pero apostar ya no es igual que hace setenta años. La globalización ha generado cambios significativos en la conducta de los usuarios. Hemos trascendido la pura pasión al deporte para dar con una “tribu” de apostadores en línea que se nutre socialmente a través de internet.

En primer lugar, con el fácil acceso a información deportiva, los usuarios disfrutan de eventos que nada tienen que ver con su lugar de residencia. En 2009 el 65% de las apuestas realizadas en España se refirieron a compromisos futbolísticos que ocurrieron en todo el mundo (Pérez, L., 2010).

En segundo lugar, hay nuevos deportes en los que apostar. Si bien el tenis y el fútbol siguen siendo los más populares, recientemente se han comenzado a perfilar los eSports o competencias de videojuegos. Este hito en la industria ha permitido que segmentos más jóvenes de la población penetren en este submundo.

De entretenimiento a fuente de ingresos fijo

Más allá de los números (que no han hecho más que aumentar), ahora hay quienes se consideran apostadores profesionales. No porque sean hábiles en predecir resultados de juego sino porque su fuente de ingresos principal son las apuestas.

Estos profesionales se especializan en un deporte en particular, y realizan análisis exhaustivos para dar con los números más favorables. Algunos incluso han desechado el término “apostador” para adoptar el de inversionista deportivo, y ofrecen sus servicios de consultoría especializada.

¿Y la regulación?

En el mercado de las apuestas en línea la regulación es uno de los temas de mayor interés. No obstante, son pocos los avances de los países para crear una legislación alrededor de los sitios de apuestas deportivas y los casinos online.

En Europa, España es el país que más se ha interesado en el mercado de las apuestas. En ese sentido, existe la ley 13/2011 que las regula. Dicho esto, todo sitio web de apuestas deportivas online en España requiere de licencia para operar. Las licencias las otorga la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ).

En México y Brasil se adelantan algunas propuestas, pero en general Latinoamérica se encuentra rezagada. Y en Estados Unidos no hay ley específica que prohíba o regule el juego online, pero hay leyes federales que estipulan las prácticas consideradas ilícitas en cada estado.