El régimen cubano acusa al disidente José Daniel Ferrer de secuestro y niega las supuestas torturas

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El periódico ‘Granma’ atribuye a Estados Unidos una «campaña de calumnias y descrédito»

El régimen cubano explicado por primera vez de forma pública las causas de la detención del líder opositor José Daniel Ferrer, al que ha acusado de participar en el secuestro y la paliza de un individuo no identificado, y ha asegurado que las acusaciones sobre supuestas torturas son «puras mentiras» al servicio de la doctrina política de Estados Unidos.

Ferrer, líder de la Unión Patriótica Cubana (UNPACU), el principal grupo disidente dentro de la isla, fue detenido el 1 de octubre por razones que hasta ahora no habían trascendido. Su familia denunció que había sido víctima de torturas bajo custodia y que había perdido la mitad de su peso por una huelga de hambre.

El régimen, que no suele hacer alusión a casos de la disidencia interna, se ha pronunciado a través de un artículo en el periódico oficial ‘Granma’ para explicado que Ferrer fue arrestado «en respuesta a la denuncia presentada por un ciudadano cubano» que le acusa a él y a otros tres hombres «de haberlo secuestrado durante toda una noche y propinado una severa golpiza que lo dejó en condiciones de ingreso hospitalario».

Ferrer está «pendiente de juicio» –el artículo no detalla los cargos concretos– y, según ‘Granma’, ya ha recibido las visitas familiares «como corresponde según las normas para su situación legal».

«Todas las referencias a su desaparición física, al supuesto maltrato físico, a la tortura o a que recibe insuficientes alimentos son puras mentiras deliberadamente concebidas y orientadas por el Gobierno de Estados Unidos y su Embajada en La Habana», según el artículo, en el que también se asegura que Ferrer recibe «la debida atención médica, realiza ejercicios físicos regulares y, ante solicitud realizada, se le facilita asistencia religiosa».

El periódico oficial aprovecha también para atribuir a Ferrer «una trayectoria delincuencial y de conducta violenta totalmente ausente de motivaciones políticas» y, además, una actividad «al servicio» de Washington como «asalariado». «No es nuevo que el Gobierno de Estados Unidos utilice a personas de estas características para su actividad política subversiva contra Cuba», añade.

En este sentido, La Habana considera que Washington impulsa una campaña subversiva para contrarrestar su «fracaso político» y, en particular, su incapacidad para «rendir» a los cubanos frente al bloqueo económico. Así, rechaza la «nueva campaña de calumnias y descrédito» supuestamente lanzada por las autoridades norteamericanas aprovechándose del caso Ferrer.

«La Embajada de Estados Unidos en Cuba ha sido el vehículo fundamental de atención, orientación y financiamiento de la conducta de José Daniel Ferrer, en clara manifestación de intromisión en los asuntos internos de Cuba y de abierta instigación a la violencia, a la perturbación del orden y al desacato de las fuerzas del orden por parte de este ciudadano», según ‘Granma’.

El periódico señala directamente a la encargada de negocios de la Embajada, Mara Tekach, a la que acusa sin nombrarla de conducir «personalmente» la campaña. Tekach alertó esta semana de que Ferrer es un preso político que corre «grave peligro» tras visitar a la familia del disidente en la ciudad de Santiago.

‘Granma’ afirma que la Embajada, «particularmente» su encargada de negocios, «se han concentrado en los últimos meses en el fallido propósito de reclutar mercenarios, de promover la división y la confusión en nuestro pueblo, de identificar las áreas de la economía contra las cuales dirigir las medidas coercitivas y en tratar de calumniar y desacreditar la gestión del Gobierno cubano y a la Revolución».

«Como suele ser la práctica, la mentira en la boca de los funcionarios del Gobierno estadounidense es ingrediente fundamental de la campaña», sentencia el texto.