Ortega guarda silencio en medio de la pandemia del COVID-19 en Nicaragua

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En todos los países del mundo los presidentes se han colocado en primera fila de sus Estados para enfrentar la amenaza del coronavirus que, con rapidez, se ha extendido a 180 países. Sin embargo, sectores sociales en Nicaragua se preguntan: ¿dónde está el presidente Ortega?

MANAGUA — Pese a la inminencia de la enfermedad, el presidente Daniel Ortega no ha hecho ninguna comparecencia pública para abordar la crisis del coronavirus y explicar los planes preventivos que su gobierno tiene preparados.

El opositor José Pallais cuestionó seriamente esa ausencia debido a la emergencia sanitaria que vive Nicaragua.

“Es inexplicable. No tiene parangón y definitivamente contradice lo que ha sucedido en casi la totalidad de los Estados de la comunidad internacional, en que sus jefes de gobierno han dado la cara, se han puesto al frente, han guiado la situación para enfrentar con el mejor éxito posible la pandemia. Aquí no tenemos nada que se parezca a esa conducta deseable”, dijo Pallais.

La gestión gubernamental ante la pandemia la ha asumido su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, quien a través de medios oficiales y circulares escritas ha dado directrices sobre los pasos a seguir por el Ministerio de Salud para contener el virus.

El diputado Sandinista, Carlos Emilio López, defendió el modelo de comunicación oficial: “Todos los días al mediodía la vicepresidenta de la República informa sobre todas las medidas que esta tomando el gobierno y esa información la capturan los medios de comunicación internacional y nacional”.

Precisamente fue la primera dama, quien este jueves informó que el Ministerio de Salud no reporta casos nuevos de COVID-19.

“Este jueves 2 de abril, podemos informar a nuestro pueblo, heroico, orgullo de todos nosotros, que el Ministerio de Salud nos ha reportado, infinitas gracias a Dios y a la potencia de la oración incesante de todas las familias cristianas, familias de fe, de nuestra Nicaragua, que no tenemos, hasta este momento, casos nuevos de COVID-19”, dijo en su mensaje de mediodía.

La ausencia del mandatario también ha sido notada por ciudadanos, que aseguran desconocer quién dirige las acciones y a dónde se encamina Nicaragua en esta crisis de salud. Jorge Mendoza, quien vive en la capital dijo a la Voz de América: “la verdad no sé, solo me he informado lo que dice la vicepresidenta. No sé qué pasa con el presidente, no ha dado información él”.

La última aparición mediática de Ortega fue el 12 de marzo, durante la reunión virtual extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno del Sistema de Integración Centroamericano (SICA) en la que se emitió una declaración con recomendaciones a los estados miembros y órganos del SICA, para actuar frente a la pandemia.

Antes de esta intervención en la reunión virtual del SICA, el presidente solo había tenido cuatro intervenciones públicas en lo que iba de año. El 22 de enero durante las honras fúnebres del combatiente histórico originario de Estelí, Juan Ramón Ramos; el 10 de febrero, cuando sostuvo un encuentro con una “delegación de alto nivel” de Vietnam; el 21 de febrero, durante un acto del ejército de Nicaragua, y el 27 de febrero, cuando recibió las cartas credenciales de cinco embajadores concurrentes.

1 COMENTARIO

  1. ¿Hasta cuándo vamos a elegir a nuestros diputados para que si representen a sus votantes y se preocupen por los intereses de sus representados? Por varias generaciones los partidos políticos han tenido representantes en el congreso y anteriormente en el senado a personas que eran escogidos y siguen siendo escogidos por los directores de cada partido para representar a los intereses del partido y como es el caso en Nicaragua representar los deseos del caudillo de ese partido o en este caso al dictador de turno. En países democráticos cada diputado y senador son electos en una elección única, donde el diputado o senador está jugando su popularidad y prestigio en las urnas de sus votantes. En otras palabras, no están en listas escogidas para ser electos en grupo y así conformar una unida monolítica para proteger los intereses del partido y sus líderes. En una democracia, el diputado o senadores son electos directamente y cada voto cuenta para llegar esa posición sin importar el partido, o el caudillo que lo apoye. En esta oportunidad formulo que en las transformaciones electorales que se están proponiendo se incluya el voto directo en las elecciones de cada diputado. Los dictadores y líderes de cada partido invocan que esto cuesta mucho porque se tiene que hacer varias elecciones, pero miren en esta demostración de servilismo, ignorancia y sobre todo falta de interese en defender los intereses de los votantes como estos diputados son completamente unos arrastrados a los deseos y placeres del dictador. Me parece que tener serviles en el congreso es mucho más caro, que pagar una elección libre, individual y directa para elegir a los miembros del congreso. Juzgue usted y piensen en mi exposición.

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