Venezuela camina a una dolarización “financiera”, no de hecho, ni formal

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Economistas advierten que la mayoría de la población no recibe ingresos frecuentes en dólares. No creen factible que la Reserva Federal estadounidense apruebe una dolarización formal en Venezuela orquestada por Nicolás Maduro

La eventual entrada en vigor de un sistema de transferencias interbancarias en divisa estadounidense en Venezuela debe entenderse como un proceso de “dolarización financiera”, mas no como una de hecho, más formal, aclaran economistas consultados.

El Banco Central de Venezuela, dirigido por funcionarios designados por el gobierno en disputa de Nicolás Maduro, debate con varios bancos privados la creación de un sistema de compensación y liquidación en dólares, de acuerdo con reportes de la agencia Bloomberg, especializada en economía.

El mecanismo permitiría transferir entre cuentas en dólares en el país y habilitaría la posibilidad de créditos en dólares de la banca privada.

Varios de los bancos venezolanos ofrecen ya servicios a clientes con dólares, pero están limitados a depósitos en efectivo, retiros y transferencias entre cuentas de la entidad financiera donde estén activas.

Esas discusiones ocurren en un contexto de devaluación agresiva del bolívar, hiperinflación durante 36 meses continuos y la utilización, cada vez más frecuente, del dólar como método de pago en comercios venezolanos.

“Se trata solo de una dolarización financiera, no de una dolarización normal, de hecho, que sería el nombre correcto”, comenta el economista Aldo Contreras.

Giorgio Cunto, economista e investigador de la firma Ecoanalítica, coincide en entrevista con la VOA en que esta iniciativa solo afianzaría la dolarización financiera en el país, es decir, a la conformación de depósitos y activos financieros denominados en divisas dentro sistema bancario nacional.

“Pareciera que quisiera permitir la profundización de esa dolarización financiera, pero dentro de los términos y parámetros que defina el Banco Central”, indica el especialista.

Cunto comenta que, de esta manera, ante esta profundización de la dolarización, el gobierno podría “orientarla hacia un esquema donde pueda sacarle algo de provecho”.

Esta medida, estima el economista, también podría ayudar a una recuperación parcial del sistema bancario y lograr reactivar los créditos en el país. “Podría ser una forma en la cual se salva, en cierta medida, el sector financiero”.

Se abre el compás del dólar

Las conversaciones sobre ese mecanismo de transferencias en dólares en el país ocurre semanas luego de que el mismo BCV frustrara otras iniciativas de la banca privada vinculadas a la moneda estadounidense, como la disposición de un pago móvil y de cajeros automáticos que operaran con divisas.

Contreras explica que ese sistema de compensación en dólares tendría su fundamento en normativas ya aprobadas y publicadas por instituciones del madurismo, como el Convenio Cambiario Número 1, que permite la apertura de cuentas en divisas y está vigente desde diciembre de 2018.

La providencia administrativa 0071 del Seniat, institución recaudadora de impuestos en Venezuela, y los artículos 25 de la Ley del Impuesto al Valor Agregado y el Reglamento de esa misma norma también permiten el cobro y facturación en divisas de forma legal, explica el también profesor universitario.

“Con esta cámara de compensación, ya no solo sería la posibilidad de depositar unos dólares en Maturín y retirarlos en Caracas pagando el 1 por ciento (al banco), sino que pudiera transferirse desde un ‘banco A’ a un ‘banco B’ dinero que pudiera ser efectivo en los plazos que establezca la cámara”, dice a la VOA.

A su juicio, esto “abriría el compás de la dolarización en Venezuela”, pero no terminaría de serlo del todo. Para ello, acota, el Estado venezolano tendría que pedir autorización a la Reserva Federal estadounidense.

“Vistas las relaciones diplomáticas y el no reconocimiento de Nicolás Maduro por parte de Donald Trump, esto es prácticamente imposible. Estamos viendo la posibilidad de ordenar el sistema de algún modo”, considera.

El gobierno de Estados Unidos no reconoce desde enero de 2019 a Maduro como presidente legítimo y, en cambio, valora como tal al líder opositor Juan Guaidó, dirigente del Parlamento, quien encabeza un gobierno interino.

Contreras anticipa que, junto con esa cámara de compensación, debería concretarse la reinstauración de casas de cambio, especialmente en la zona fronteriza, donde la mayoría de las operaciones se realizan con divisas.

Un país dividido en dos

Carlos Ñáñez, economista, explica que en Venezuela se recurrió, bajo la mirada permisiva del madurismo, a una dolarización por la “vía de la demanda”, lo que se conoce como dolarización transaccional o de facto.

“Ese proceso, que fue recibido con beneplácito por el presidente de la República (Maduro), no supone ningún grado de progresividad, genera una situación de absoluta ruptura de igualdad ante la norma”, señala Ñáñez, profesor de la Universidad de Carabobo y de la Universidad Católica Andrés Bello.

Advierte que Venezuela está económicamente “partida en dos”: existen quienes reciben recurrentemente algún tipo de remuneración en dólares, que no supera el 15 por ciento de la población, estima; y, por otro lado, está entre 75 y 85 por ciento de los venezolanos que recibe eventualmente algún pago en dólares.

Eso no representa, en ningún caso, una dolarización formal, sino una “asimétrica” y “desordenada”, acota. “Dolarizar requeriría modificar la Constitución de la República de Venezuela”, añade Ñáñez.

Cunto, por su parte, considera que el ingreso real de las personas no va a elevarse de alguna manera por este eventual pacto entre la banca privada y el BCV, pues depende de la productividad del país. “No hay ninguna evidencia de que la productividad del país vaya a crecer en 2021. A lo sumo va estabilizarse, o tener una tasa de decrecimiento relativamente pequeña”.

A pesar de ello, indica que no estaría en discusión que el bolívar salga como moneda de curso y legal y sea reemplazado por otra divisa, en este caso, el dólar, pues todavía sirve para completar operaciones que no se pueden hacer en moneda extranjera y el Ejecutivo perdería la capacidad de emitir dinero para cubrir el gasto público.

“Venezuela estaría transitando de facto, y eventualmente si se llega a confirmar la dolarización financiera, hacia un sistema bimonetario. Es decir, en el cual se manejan simultáneamente bolívares y dólares”, evalúa el especialista.