Domingo 19 de Mayo de 2019
              

actualizado 11 de junio 2014    
Cigarrillo electrónico
Ésta opción se ha publicitado como la alternativa ante los cigarrillos convencionales y la panacea a sus problemas
Por Jaime de Lorenzo Barrientos
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“Deje de fumar con los cigarrillos electrónicos”. Así reza el eslogan de una conocida marca. El consumo de estos cigarrillos se ha popularizado mucho estos últimos años debido a las restricciones para fumar tabaco. Parecen inofensivos pero contienen sustancias igual de perjudiciales para el ser humano que los cigarrillos normales.

Los fumadores pasivos que conviven con fumadores de cigarrillos electrónicos presentan concentraciones similares de nicotina que las de los fumadores pasivos de tabaco convencional, según revela un estudio pionero del Instituto Catalán de Oncología (ICO). Esteve Fernández, Jefe de Control de Tabaquismo del ICO, ha presentado el trabajo que muestra que "los no fumadores expuestos a los cigarrillos electrónicos tienen una exposición a la nicotina similar a la de los no fumadores que conviven con personas que fuman hasta siete cigarros convencionales".

Desde la Organización Mundial de la Salud alertan que hay que tomar precauciones a la hora de consumir este tipo de cigarros, ya que tienen una efectividad baja como remedio único para dejar de fumar e insisten en el mensaje de "mejor no fumar". Sobre las futuras regulaciones, el representante de la OMS ha destacado que deben seguir cuatro objetivos legislativos: evitar la promoción y el inicio del uso de cigarros electrónicos entre los no fumadores. Minimizar el riesgo de usuarios y no usuarios, concentrando al mínimo las sustancias tóxicas de los cigarrillos. Impedir que estos cigarros se asocien a reclamos de salud no probados y prevenir que los cigarros electrónicos debiliten los esfuerzos hechos para el control del tabaco, por lo tanto hay que regular la publicidad sobre el tema y conservar los espacios sin humo.

El presidente del Consejo Asesor sobre Tabaquismo ha destacado la nueva modificación de la Ley de Defensa de los Consumidores, que prohíbe el uso de cigarros electrónicos en las administraciones públicas, el transporte, los centros sanitarios y educativos. Ha manifestado la necesidad de aplicar la nueva normativa europea en la legislación española lo antes posible, la cual establece un plazo de dos años para que los estados regulen la publicidad y el etiquetado de los cigarros electrónicos.

Nos encontramos ante un vacío legal. Ésta opción se ha publicitado como la alternativa ante los cigarrillos convencionales y la panacea a sus problemas. No es así. La falta de información y de regulación ha convertido los cigarrillos electrónicos en un jugoso nicho de mercado. Ante la falta de conocimiento, precaución. No se sabe si se está ante una solución o un agravante del problema.

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